Texto original (en inglés) de Warren Byrd. Fotos: Glenn Fawcett
No hay visibilidad. El agua puede estar contaminada, el equipo puede fallar y cualquier objeto oculto puede convertirse en una amenaza. Aun así, los buzos de la Patrulla Fronteriza deben avanzar bajo el agua para localizar vehículos, recuperar evidencia, inspeccionar embarcaciones y buscar narcóticos o explosivos.
Son integrantes del equipo de buceo de BORSTAR, una unidad especializada de U.S. Customs and Border Protection (CBP) que combina capacidades de búsqueda y recuperación subacuática con las funciones médicas y de rescate de los equipos de operaciones especiales de la agencia.
Phil Vanous, agente supervisor de la Patrulla Fronteriza y médico del equipo de buceo del destacamento de operaciones especiales del Sector Laredo, resumió el nivel de riesgo: “probablemente sea el trabajo más peligroso que alguien en CBP puede realizar”.
El peligro no está solamente en la profundidad. Los agentes pueden trabajar en aguas con visibilidad de apenas unos centímetros, entre restos sumergidos, cables y otros objetos capaces de atraparlos. También enfrentan el riesgo de infecciones bacterianas cuando el agua está contaminada y deben administrar cuidadosamente el aire disponible durante las inmersiones.

“El buceo que hacemos requiere compromiso, determinación y una personalidad única”, explicó Marcus Adkinson, agente supervisor de la Patrulla Fronteriza y administrador del programa del equipo de buceo BORSTAR. “Los buzos tienen que desempeñar sus funciones en una variedad de ambientes y condiciones peligrosas”.
Pero el trabajo bajo el agua es solo una parte de sus responsabilidades.
Los integrantes del equipo deben mantener sus funciones regulares de BORSTAR y, al mismo tiempo, conservar certificaciones y entrenamiento especializado en medicina táctica, rescate con cuerdas, rescate en aguas rápidas, navegación terrestre, operaciones aéreas y búsqueda y recuperación subacuática. Para incorporarse al equipo deben tener al menos dos años de servicio y superar el proceso de selección y capacitación de BORSTAR.
La selección tampoco termina con la capacitación inicial. Los agentes entrenan en medicina de emergencia y táctica, paramedicina, operaciones en condiciones extremas, rescate con helicópteros, manejo de embarcaciones, recuperación de personas, tácticas de pequeñas unidades y atención de víctimas de combate.
Todo el equipo utilizado en una inmersión debe mantenerse en condiciones óptimas porque, como señaló Adkinson, se considera equipo de soporte vital: “nuestras vidas dependen de que funcione correctamente”.
La operación comienza mucho antes de entrar al agua. Los agentes cargan equipo, lo trasladan hasta el sitio de trabajo y preparan las embarcaciones. Dependiendo de la misión, pueden utilizar sistemas de suministro de aire desde la superficie o equipos de buceo autónomo.
El sistema de suministro desde la superficie permite que el aire llegue al buzo mediante un cordón conectado a su casco, al mismo tiempo que mantiene comunicación con quienes permanecen arriba. El sistema también permite monitorear desde la superficie la profundidad y el consumo de aire.
En las misiones de mayor riesgo, esta capacidad puede marcar la diferencia.
“Si un buzo queda atrapado, podemos seguir proporcionándole aire”, explicó Vanous al describir una de las razones por las que el equipo utiliza suministro de aire desde la superficie en determinadas operaciones.
Operar donde otros no pueden ver
La dificultad queda especialmente clara en las operaciones realizadas por el equipo.

Según el reporte, durante una misión en el Río Grande, los buzos recuperaron un vehículo que transportaba narcóticos y que había caído al río cuando traficantes intentaban trasladarlo mediante un remolque flotante. El vehículo estaba aproximadamente a 12 pies de profundidad y en condiciones de visibilidad cero.
En otra operación, los agentes recuperaron un vehículo que contenía cinco paquetes de marihuana con un peso total de 377 libras. Para localizarlo utilizaron un patrón de búsqueda especializado y posteriormente colocaron una cadena para sacarlo del agua.
En diciembre de 2015, integrantes de BORSTAR de distintos sectores participaron además en la recuperación de un avión que había caído años antes en Lake Heron, en Nuevo México. Parte de los restos estaba enterrada bajo capas de lodo y sedimentos en agua a 40 grados Fahrenheit y con visibilidad cero. Los buzos utilizaron sonar y equipos de suministro de aire desde la superficie para reducir los riesgos de la operación.
Para Carl Newmayer, agente de la Patrulla Fronteriza del Sector Tucson, la sensación de estar bajo el agua puede resultar muy distinta a la que imaginan quienes observan el trabajo desde afuera.
“Puede ser un poco perturbador estar ahí abajo y no poder ver nada”, dijo. Pero añadió que él encuentra la experiencia tranquila: “Me parece más pacífica”.
Esa tranquilidad, sin embargo, no significa ausencia de peligro.
Adkinson explicó que los buzos deben concentrarse en su misión y en los riesgos potenciales, incluso ante la posibilidad de encontrarse con fauna marina peligrosa. Todos los buzos de BORSTAR son técnicos en emergencias médicas y, en cada operación o entrenamiento, existe personal médico y equipo especializado para responder ante una lesión.
El control del estrés es parte esencial de esa preparación. Vanous señaló que los agentes reciben entrenamiento para controlar el estrés antes de que se convierta en miedo y, posteriormente, en pánico.
El principio que resume la preparación del equipo es sencillo: “Plan your dive, dive your plan”.
Una unidad pequeña para una tarea de alto riesgo
El equipo estaba integrado por aproximadamente 60 buzos asignados a sectores de la Patrulla Fronteriza en la frontera suroeste y al Sector Blaine, según la información del reporte.

Su trabajo incluye búsqueda y recuperación, inspecciones debajo del casco de embarcaciones y localización de posibles narcóticos o explosivos adheridos a las estructuras de los barcos. Entre los objetos que pueden tener que localizar también se encuentran cuerpos, armas, vehículos y contenedores con narcóticos.
Durante uno de los ejercicios descritos en el reporte, 12 integrantes del equipo se reunieron en Panama City Beach, Florida, para entrenar con equipos avanzados de suministro de aire desde la superficie y participaron en un ejercicio conjunto con Air and Marine Operations, autoridades de vida silvestre, el sheriff del condado, bomberos y un programa universitario de recuperación de evidencia.
Las prácticas incluyeron recuperación de vehículos y evidencia mediante sonar, así como inspecciones de embarcaciones y cascos en aguas del Golfo de México.
Para Tim Sullivan, jefe de la Patrulla del grupo de operaciones especiales con sede en El Paso, la función del equipo trasciende el rescate.
“La amenaza para nuestros puertos y fronteras marítimas es muy real”, afirmó. Según Sullivan, la capacidad de los buzos de BORSTAR proporciona a CBP y al Departamento de Seguridad Nacional otra herramienta de operaciones especiales para enfrentar esas amenazas.
En un trabajo donde un ascenso demasiado rápido puede provocar una emergencia médica, una línea puede convertirse en una trampa y la ausencia de visibilidad puede impedir saber qué hay a pocos centímetros de distancia, la preparación no es un complemento.
Es la diferencia entre completar una misión y no regresar a la superficie.

