SAN DIEGO.- Durante más de 30 años, Jorge Fregoso ha contado historias desde el periodismo. Ha recorrido los escenarios informativos de México y Estados Unidos, cubierto acontecimientos a ambos lados de la frontera y construido una trayectoria en televisión que le ha valido tres premios Emmy. Ahora, con Alguien tiene que contarlo, su primera novela, vuelve la mirada hacia quienes están detrás de las noticias: los reporteros que regresan a casa después de cubrir la violencia, los esposos que intentan proteger a sus familias y las personas que deben aprender a convivir con los riesgos de su oficio.

En entrevista telefónica, Fregoso cuenta que el libro nació de una inquietud que lo acompañó durante años, alimentada por las experiencias que acumuló en su trabajo y por la historia de su propia familia.

“No sé desde cuándo, en realidad, tenía la idea de escribir un libro. Había muchas cosas que quería compartir que se quedan en el tintero, como decimos, que suena como frase trillada, pero que pueden dar un poquito más, ¿no? Entonces, sentía que podía aportar más que una nota como reportero, como periodista”.

La idea tardó en convertirse en un manuscrito. Durante aproximadamente cinco años comenzó capítulos, los abandonó y volvió a escribirlos, hasta que decidió dejar de postergar el proyecto.

“Así estuve mucho tiempo hasta el año pasado, que dije: ‘¿Sabes qué? Ya’. Entré a un taller con la editorial que me publicó, San Blas, con Juan José Luna, y dije: ‘No, ya, lo tengo que hacer porque lo tengo que hacer. Ya lo he dejado mucho tiempo, ya tenía ideas más concretas’”.

El proceso de escritura también tuvo una motivación íntima. El padre de Fregoso fue periodista y su trabajo despertó desde la infancia el interés de su hijo por contar historias. Con los años, las experiencias propias se sumaron a esa herencia.

“Entonces, pues yo creo que siempre tuve ese gusanito de querer escribir un libro. En algún momento, no sé, el trabajo de mi papá como periodista también siempre me llamó la atención desde chiquito. Entonces, como que sentía que se lo debía a él y que me lo debía a mí”.

CONTAR LA FRONTERA DESDE ADENTRO

En Alguien tiene que contarlo, el protagonista es Pepe, un periodista que investiga hechos violentos mientras intenta sostener una vida familiar junto a Lupe. La historia transcurre en una ciudad fronteriza que nunca es identificada por su nombre, aunque los acontecimientos que la inspiran remiten a experiencias y episodios vinculados con Tijuana.

La novela publicada por Escuela de Letras y Editorial Sanblás combina elementos de ficción con hechos reales y recuerdos personales. Su trama sigue a un reportero que se enfrenta a delincuentes, amenazas y persecuciones, mientras el peligro de su trabajo se extiende hasta su hogar y pone a prueba su relación de pareja.

Fregoso explica que no buscaba reconstruir una cronología periodística ni convertir el libro en una sucesión de hechos violentos. Su intención era mostrar lo que ocurre alrededor de una cobertura y aquello que pocas veces aparece en una nota informativa.

“Mira, yo creo que la historia me encontró a mí. Yo creo que esa historia surgió en reportar, reportear durante más de 30 años. Yo creo que esas historias que fueron quedando, que se te van clavando como periodista, como persona, aunque decimos que, ah, no, es que al entrar a la casa se te olvida todo y te puede causar algún tipo de afectación psicológica si nos quedamos con todo lo que vemos, de repente mal los que cubrimos policiaca”.

En su relato, los recuerdos profesionales no desaparecen cuando termina la jornada. Permanecen en la memoria y, con el paso del tiempo, pueden encontrar otra forma de ser contados.

“Creo que son muchas cosas que se quedan ahí y muchos recuerdos que se quedan ahí y muchas cosas que dices: ‘Oye, pues es que a esto le podemos dar forma, le podemos dar una forma distinta, podemos compartirlo de una forma diferente y tratar de aportar desde un libro, desde una novela, lo que pasa en una ciudad fronteriza’”.

La frontera que retrata no es un escenario construido para exaltar la violencia. Fregoso busca situar los hechos dentro de una experiencia humana en la que el miedo, el amor y la responsabilidad familiar conviven con las exigencias del oficio periodístico.

“No se trata de romantizar el tema de la ciudad fronteriza ni tampoco enarbolar el tema de la violencia, pero sí, de alguna forma, es presentar, presentar que alrededor de una historia como esta puede haber un poco de romanticismo, puede haber ahora sí que humanidad del personaje o de los reporteros, de los periodistas, de todos nosotros al tener una vida no nada más dedicada al periodismo, sino también cómo le dedicamos a nuestra familia, cómo arriesgamos a nuestra familia por seguir haciendo las cosas y, de alguna forma, reconocer también esa parte, ¿no? Reconocer el valor de los reporteros”.

Esa mirada atraviesa la relación entre Pepe y Lupe. Mientras el protagonista intenta cumplir con su trabajo, también se preocupa por su esposa y por las consecuencias que las amenazas pueden tener en su vida cotidiana. La historia toma elementos de la experiencia familiar del autor para construir una dimensión personal que acompaña a la trama policiaca.

“Y es lo que se integra también en la novela. No nada más son situaciones que se presentaron de violencia en Tijuana, sino también la vida de Pepe y la vida de Lupe como pareja, la vida del reportero como esposo, que siempre está ahí preocupado por su mujer, ¿no?, por Lupe, que en este caso, pues digo, son papá y mamá, ¿no? Mi papá y mi mamá”.

Fregoso también incorpora la preocupación por los compañeros de trabajo y por las personas que rodean al reportero. La profesión, en su novela, no se limita a la exposición al peligro: incluye los vínculos que permiten seguir adelante y las decisiones que cada periodista toma para proteger a quienes quiere.

DE LA NOTICIA POLICIACA A LA FICCIÓN

El paso de la información diaria a la literatura le permitió desarrollar escenas con mayor amplitud y explorar aquello que una noticia, por su naturaleza, no siempre puede contar.

La novela surgió a partir de episodios que permanecieron en su memoria durante años. El autor señala que quienes conocen la historia reciente de Tijuana podrían reconocer algunos acontecimientos, aunque no se mencionen de manera explícita.

“Yo traté de ser muy descriptivo en muchas cosas, pero hasta de cierta forma como de fantasía, como hacer un poquito de fantasía todo lo que estaba ocurriendo, porque no deja de ser una novela policíaca, ¿no? Es una novela policíaca basada en hechos reales”.

Y añade: “Estoy seguro de que, si la lees, vas a decir: ‘Ah, mira, esta balacera, yo sé cuál fue, yo sé cuál es’, aunque nunca la menciono, ¿no?”.

El taller literario fue determinante para dar estructura a esos materiales. Fregoso recuerda que trabajaba los capítulos y los compartía con un grupo de aproximadamente siete participantes, quienes leían los textos y proponían cambios.

“Y en este taller lo interesante del tema es que puedes compartir con otros compañeros tu experiencia. O sea, si escribí un capítulo de mil quinientas palabras, lo leíamos entre todos. Éramos siete aproximadamente, lo leíamos entre todos y había sugerencias, ¿no?”.

A partir de esas lecturas, la historia fue tomando forma sin abandonar su raíz periodística. El protagonista es una construcción literaria, pero su experiencia recoge elementos de la vida del padre del autor y de las situaciones que él mismo ha vivido como reportero.

“Entonces, le fuimos dando esa estructura, le fuimos dando esa estructura y le fuimos dando esa idea de: sí, va a ser en hechos reales, pero desde la perspectiva de alguien. En este caso, de Pepe, que es el protagonista, que es mi papá, como reportero, pero son vivencias que me tocaron a mí”.

La narración está escrita en tercera persona y, hacia el final, transita a la primera persona. El recurso acompaña la mezcla de memoria familiar, experiencia profesional y ficción que define el proyecto.

La descripción de los acontecimientos busca involucrar al lector sin recurrir al sensacionalismo. Para Fregoso, el reto consiste en transmitir la intensidad de las escenas y, al mismo tiempo, dar espacio a las relaciones y a los sentimientos de los personajes.

“Es una historia que es muy descriptiva, sin caer en lo amarillista, pero sí es una historia muy descriptiva que creo, y por lo que he platicado con la gente que ha podido leer un poco de la novela, que te va envolviendo y te va metiendo como si estuvieras ahí, a un lado con el personaje”.

TRASCIENDE LA PANTALLA

La publicación de Alguien tiene que contarlo amplía una carrera dedicada a la comunicación y al relato de acontecimientos en México y Estados Unidos. Su trabajo en televisión ha sido reconocido con tres premios Emmy, de acuerdo con la semblanza editorial del libro, que destaca también su cobertura de historias a ambos lados de la frontera.

La novela no pretende ofrecer una explicación definitiva de la violencia fronteriza ni convertir al reportero en un héroe sin contradicciones. Foto: Cortesía Jorge Fregoso

Ese recorrido le ha permitido observar los cambios en el trabajo periodístico y las consecuencias personales de cubrir hechos de violencia. En la novela, esa experiencia se traduce en un personaje que no puede separar por completo su identidad profesional de su vida privada.

Fregoso reconoce que le habría gustado terminar el libro antes, pero valora haber llegado finalmente a la publicación. La primera edición ya está en sus manos y, cuenta, ha vuelto a leerla desde que recibió los ejemplares impresos.

“Me hubiera gustado hacerlo más pronto, pero, a fin de cuentas, ya tengo el libro en mis manos, es una primera edición. Me gustó mucho, lo he leído dos veces desde que me lo entregaron de nuevo ya físico y, pues, la historia me sigue gustando”.

El proyecto también requirió buscar apoyo para financiar la impresión. El autor explica que recurrió a amigos y conocidos mediante una dinámica en la que podían adquirir un expediente que funcionaba como boleto para una rifa. Los recursos reunidos ayudaron a cubrir el costo de la primera edición.

Ahora busca acercar la novela a los lectores mediante presentaciones y distribución directa. La presentación prevista en el Centro Cultural Tijuana (CECUT) será el 5 de diciembre, aunque al momento de la entrevista todavía no tenía un horario confirmado. También contempla encuentros pequeños en cafeterías, cervecerías y reuniones privadas.

EL PRECIO DE CONTAR

En la historia de Pepe, las amenazas y los enfrentamientos no son los únicos elementos que ponen a prueba al protagonista. También lo hacen las decisiones que debe tomar cuando el trabajo amenaza con invadir el espacio que comparte con Lupe. La familia no aparece como un refugio completamente separado de la violencia, sino como parte de aquello que está en riesgo.

Para Fregoso, esa dimensión es una manera de reconocer a los periodistas que continúan trabajando mientras cargan con recuerdos difíciles y con la preocupación por sus seres queridos.

Su novela no pretende ofrecer una explicación definitiva de la violencia fronteriza ni convertir al reportero en un héroe sin contradicciones. Busca contar una historia desde la perspectiva de quien la vive y mostrar que detrás de una cobertura hay relaciones, temores y responsabilidades que no desaparecen cuando se apaga la cámara o se entrega la nota.

El título resume esa obligación de contar, pero también el conflicto que atraviesa a quienes deciden hacerlo. Hay hechos que dejan huella y experiencias que, con el paso de los años, encuentran una forma distinta de llegar al público. Alguien tiene que contarlo, de Jorge Fregoso, está disponible para su compra a través de Amazon.