SAN DIEGO.- Una campaña de recaudación de fondos organizada por el Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses en San Diego (CAIR San Diego) junto con el centro comunitario local Islamic Center of San Diego ha reunido más de 2.2 millones de dólares para apoyar a las familias de los tres hombres asesinados durante el tiroteo ocurrido el pasado lunes 18 de mayo.
De acuerdo con la información publicada en la plataforma de recaudación, hasta este martes, la iniciativa titulada “Support the families of the Martyrs of Islamic Center of San Diego” reporta más de 27 mil donantes y continúa activa con el objetivo de alcanzar una meta de 2.5 millones de dólares.
Los recursos, según los organizadores, serán destinados directamente a las familias de las víctimas para cubrir gastos funerarios, necesidades inmediatas del hogar, educación de los hijos y apoyo psicológico.
Las víctimas
La campaña identifica a las tres personas fallecidas como integrantes cercanos de la vida cotidiana del centro comunitario.
Uno de ellos es Amin Abdullah, quien trabajaba como guardia de seguridad del recinto y era padre de ocho hijos. Según el relato difundido por los organizadores, Abdullah habría intervenido durante el ataque, lo que permitió que estudiantes, personal docente y asistentes pudieran evacuar el edificio. La policía local, de acuerdo con la misma información, habría reconocido su actuación como un factor clave para evitar un número mayor de víctimas.
También fue identificado Nader Awad, descrito como vecino del centro islámico que vivía en las inmediaciones del lugar. De acuerdo con la narración de la campaña, al escuchar los disparos se dirigió hacia el sitio del ataque, donde perdió la vida.
El tercer fallecido es Abul Ezz (Mansour Kaziha), trabajador del área de alimentos del centro comunitario, responsable del funcionamiento cotidiano de la tienda interna del recinto y parte del personal que atendía a la comunidad durante las actividades diarias.
Los organizadores subrayan que los recursos serán administrados bajo la supervisión del propio centro islámico y distribuidos directamente a las familias afectadas.
En el mensaje de la campaña se enfatiza que el apoyo no está limitado por afiliación religiosa, sino por el principio de solidaridad ante la violencia: “Nadie debería ser asesinado en su lugar de culto”, señala el texto difundido.

