La decisión de Estados Unidos de suspender el pasado martes 25 de agosto sus actividades gubernamentales y los viajes de su personal hacia Mexicali, no tuvo una explicación clara por parte de las autoridades, sin embargo, se produjo cinco días después de que autoridades mexicanas aseguraron en esa ciudad 120 kilogramos de pastillas de fentanilo, equivalentes a más de cuatro millones de dosis, en un inmueble presuntamente vinculado con el grupo criminal conocido como Los Rusos.
La alerta estadounidense, emitida el lunes 24 de agosto por la Embajada y los consulados de Estados Unidos en México, no identifica al grupo detrás de la amenaza ni señala un objetivo concreto. El aviso se limita a informar que, debido a “información sobre amenazas”, se suspendieron las actividades del gobierno estadounidense y los viajes a Mexicali durante el 25 de agosto.
La representación diplomática pidió a sus ciudadanos evitar edificios gubernamentales en la ciudad, buscar refugio en caso de un incidente, mantenerse en comunicación con familiares, seguir las instrucciones de las autoridades mexicanas y permanecer atentos a los medios locales.
Al respecto, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum confirmó el martes que la alerta estadounidense estaba relacionada con información sobre la posible actuación de un grupo criminal, pero señaló que las autoridades de su país no tenían identificado un riesgo específico.
Lo relevante del caso es que justo el jueves 20 de agosto en Mexicali hubo un importante operativo. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó entonces que fuerzas federales y estatales, con información proporcionada por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), ejecutaron una acción asegurando 120 kilogramos de pastillas de fentanilo, más de cuatro millones de dosis, además de armas y vehículos.
La coincidencia temporal entre ambos acontecimientos ha llevado a distintos reportes a plantear una posible relación entre el golpe al grupo criminal y la alerta estadounidense. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, ninguna de las autoridades consultadas ha confirmado públicamente que el decomiso haya provocado la amenaza que motivó la suspensión de actividades estadounidenses.
En territorio estadounidense
La actividad de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas también ha dejado decomisos recientes de este lado de la frontera.
El pasado 29 de julio, agentes federales estadounidenses aseguraron 1,002.13 libras de cocaína, unos 454.5 kilogramos, ocultas en el piso de un camión comercial que ingresaba por el puerto de entrada de Calexico. El Departamento de Justicia de Estados Unidos estimó el valor de la droga en más de 20 millones de dólares.
El cargamento estaba distribuido en 366 paquetes y fue descubierto mediante equipos de inspección no intrusiva y la intervención de agentes especializados. El caso fue presentado por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de California.
El aseguramiento ocurrió en el mismo corredor fronterizo que conecta Calexico con Mexicali, aunque tampoco existe evidencia pública que vincule este decomiso de cocaína con la alerta emitida el 24 de agosto.
La cooperación antidrogas entre ambos países también aparece en los dos hechos más recientes: mientras México atribuyó al intercambio de información con la DEA parte de la operación que llevó al decomiso de fentanilo en Mexicali, Estados Unidos mantiene investigaciones y decomisos en los puertos de entrada de la región.

