Dr. Jim Dunford, director médico del McAlister Institute. Foto: Jim Dunford

SAN DIEGO.- La hepatitis C puede avanzar durante décadas sin provocar síntomas, mientras el virus continúa dañando el hígado. En el Condado de San Diego, se estima que unas 50,000 personas viven con hepatitis C crónica, pero una parte importante podría desconocer que está infectada.

En entrevista con El Latino San Diego, el Dr. Jim Dunford, director médico del McAlister Institute, precisó que uno de los principales obstáculos es precisamente identificar la infección antes de que aparezca una enfermedad hepática grave. 

¿Por qué tantas personas pueden permanecer sin saber que están infectadas? “La hepatitis C crónica típicamente no causa síntomas durante décadas, hasta que se desarrolla una enfermedad hepática grave”.

¿Quiénes enfrentan actualmente un mayor riesgo de contraer hepatitis C? “En gran medida debido a la epidemia de opioides, 70% de las nuevas infecciones por hepatitis C están relacionadas con adultos jóvenes que se inyectan drogas”. De acuerdo con el médico, aproximadamente un tercio de los adultos de entre 18 y 30 años que se inyectan drogas están infectados.

Entre otros grupos que requieren especial atención menciona a hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, personas encarceladas, mujeres embarazadas y personas que experimentan falta de vivienda. También señala que las personas negras e hispanas enfrentan barreras desproporcionadas para obtener diagnóstico y tratamiento.

¿Qué tan accesible es el tratamiento para las personas sin seguro médico o con recursos económicos limitados? “Los medicamentos antivirales de acción directa curan más de 95% de las infecciones por hepatitis C en ocho a 12 semanas”, pero todavía existen obstáculos para llegar al diagnóstico y al tratamiento.

En California, explica, las personas con Medi-Cal se benefician de políticas que han eliminado algunas de las restricciones existentes en otros estados. Los centros de salud con calificación federal y otros proveedores pueden adquirir estos medicamentos con importantes descuentos y posteriormente ofrecerlos a sus pacientes a un costo reducido o sin costo.

Sin embargo, Dunford advierte que las desigualdades relacionadas con el seguro médico y la raza persisten incluso dentro de los mismos sistemas de salud. “El uso del tratamiento sigue siendo bajo, particularmente entre las poblaciones negras e hispanas”, señala.

El médico vincula una parte importante de las nuevas infecciones con el uso de drogas inyectables. Señala que los adultos jóvenes que se inyectan drogas representan una proporción importante de las nuevas infecciones y de las personas que viven con hepatitis C.

Dunford advierte que los síntomas pueden aparecer después de 25 o 30 años. Entre ellos menciona fatiga inexplicable, molestias en la parte superior derecha del abdomen, ictericia, acumulación de líquido en el abdomen y facilidad para presentar moretones o sangrado.

¿Qué tendría que cambiar en San Diego County para reducir de manera significativa la transmisión de hepatitis C? “La intervención individual más importante sería aumentar drásticamente las tasas de tratamiento contra la hepatitis C”.

Según el especialista, los modelos realizados en San Diego indican que, para conseguir una reducción de 80% en la incidencia entre personas sin VIH, sería necesario aumentar la proporción de personas tratadas de aproximadamente 0 a 5% anual actualmente a 60% anual.

Dunford también plantea ampliar los servicios de reducción de daños, incluidos los programas de intercambio de jeringas y el tratamiento con agonistas opioides; aumentar el financiamiento para educación y vigilancia epidemiológica; y ampliar las pruebas en el punto de atención, incorporando pruebas de ARN con resultados de seguimiento inmediato para reducir el número de pacientes que se pierden durante el proceso de atención.

Para los proveedores de salud, propone implementar la detección universal en atención primaria, departamentos de emergencia y servicios prenatales; utilizar tratamientos antivirales de acción directa simplificados; eliminar requisitos innecesarios de referencia a especialistas y ofrecer tratamiento a las personas que cumplen los criterios, incluso cuando existe consumo activo de drogas.

“El consumo activo de drogas no es una contraindicación para el tratamiento de la hepatitis C”, sostiene Dunford.