Los latinos y afroamericanos en California respiran un 40% más de partículas finas de automóviles, camiones y autobuses que sus pares blancos. Foto: Archivo

Luego de que estudios especializados han dejado ver que seis de las diez ciudades más contaminadas del país están en California y son ciudades de mayoría latina, se sabe que dicha contaminación se crea principalmente por las emisiones provenientes de vehículos que utilizan combustibles fósiles, como los camiones diésel, lo que afecta nuestra salud, esperanza y calidad de vida.

En torno a este tema, este 10 de abril, la Junta de Recursos del Aire de California (CARB) llevará a cabo un taller público sobre el Estándar de combustible bajo en carbono (LCFS, por sus siglas en inglés).

Una coalición de defensores que representa el clima, la justicia ambiental, la comunidad y los intereses laborales está pidiendo a la CARB que arregle la LCFS .

De no tomar acciones al respecto, la coalición augura malas noticias para los latinos, quienes ya se ven afectados de manera desproporcionada por la contaminación del aire en California.

Y es que alrededor del 44% de los latinos viven con mala calidad del aire, en comparación con el 25% de los no latinos, según un informe de 2018 .

Los latinos y afroamericanos en California respiran un 40% más de partículas finas de automóviles, camiones y autobuses que sus pares blancos.

Según el sitio web de CARB, “el LCFS es una parte clave en un conjunto integral de programas en California para reducir las emisiones de GEI y otros contaminantes tóxicos del aire que forman smog mediante la mejora de la tecnología de los vehículos, la reducción del consumo de combustible y el aumento de las opciones de movilidad del transporte”.

Muchos defensores y ex empleados de CARB han criticado el programa LCFS , incluido Jim Duffy, un ex empleado que trabajó en LCFS.

Duffy comentó a CARB que “muchos de nosotros hemos sido testigos de esta transición de una regulación innovadora a una bolsa de regalos para los capitalistas de riesgo, las grandes petroleras, las grandes agrícolas y las grandes del gas, cada vez más a expensas de los californianos de ingresos bajos y moderados”.

El programa está enviando miles de millones a los contaminadores, lo que genera un escrutinio cada vez mayor por parte de académicos, líderes de justicia ambiental, organizaciones climáticas y sindicatos.

Los expertos están pidiendo a CARB que actualice el programa para que financie vehículos eléctricos e infraestructura de tránsito.

El Comité Asesor de Justicia Ambiental (EJAC), que incluye a muchos líderes latinos prominentes de California, recomienda limitar los créditos para biocombustibles (que en su mayoría se derivan de cultivos y aceites vegetales como la soja y el aceite de palma), que amenazan la selva tropical y otros cultivos alimentarios y eliminar los créditos de metano al programa (que provienen principalmente de las lecherías).

Como el programa existe actualmente, la abrumadora mayoría de los fondos se destinará a la producción de gas contaminante en granjas industriales y a la producción insostenible de diésel “renovable”, las cuales hacen poco para abordar la crisis climática y del aire limpio.

Es posible que otros estados ya estén yendo por el camino equivocado con la LCFS actual de CARB como guía.

Oregón y Washington ya han implementado sus propias versiones del programa y este año otros ocho estados están considerando hacer lo mismo.

Por eso también es tan importante para CARB hacerlo bien y sentar un precedente sólido.