El gobierno de Donald Trump ha lanzado una campaña de deportaciones masivas. Foto: Archivo ICE.

Apenas han transcurrido diez días desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, y sus acciones ya han impactado a millones de personas en el mundo, especialmente a las poblaciones en condición de movilidad.

La desaparición de la aplicación CBP One, la cancelación de al menos 27,000 citas generadas a través de ella, las deportaciones masivas y diversos conflictos con grupos, organismos y defensores de los derechos humanos, tanto dentro como fuera del país, han marcado estos últimos días de enero. 

Todo esto ha generado tensiones diplomáticas con varios países de América Latina, especialmente por el trato a los deportados y las amenazas de sanciones.

Mientras tanto, los días transcurren y las acciones derivadas de las órdenes ejecutivas firmadas en el primer día de gobierno de Trump siguen su curso, dejando ya un impacto histórico, con huellas quizás imborrables.

TENSIONES DIPLOMÁTICAS

El gobierno de Donald Trump ha lanzado una campaña de deportaciones masivas, utilizando aviones militares para repatriar a migrantes de varios países latinoamericanos, incluidos Colombia, Brasil y México.

Esta política ha generado disputas diplomáticas con diversos países, especialmente por el trato a los deportados durante sus traslados y las formas de proceder de los cuerpos de seguridad migratoria durante los arrestos.

LA COOPERACIÓN DE COLOMBIA

Después de resolver las tensiones diplomáticas con el gobierno de Trump, quien retiró las amenazas de sanciones, el 27 de enero el presidente colombiano Gustavo Petro destacó que “se respetaría la dignidad de los deportados”. 

En este marco, Colombia envió dos aviones militares que partieron desde Bogotá con destino a San Diego y Houston para repatriar a decenas de colombianos deportados desde EE.UU.

MÉXICO Y LAS DEPORTACIONES

Entre el 20 y el 26 de enero, México recibió a 4,094 deportados de EE.UU. Foto: Archivo Border Zoom

Entre el 20 y el 26 de enero, México recibió a 4,094 deportados de EE.UU. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, destacó que este número no representaba un aumento sustancial en las deportaciones, ya que se había registrado anteriormente.

Durante esa semana, llegaron cuatro aviones con deportados, un número que ya se había repetido en el pasado.

México sigue colaborando con EE.UU. en temas migratorios, destacando su programa “México te abraza” para recibir a los deportados, especialmente en la frontera norte, donde tiene preparados al menos 10 albergues que coordina con los estados y municipios colindantes con territorio estadounidense.

CUBA, VENEZUELA Y NICARAGUA

Más de 42,000 cubanos, 46,000 nicaragüenses y 22,000 venezolanos tienen órdenes
de deportación pendientes. Foto: Archivo ICE

El gobierno de Trump enfrenta mayores dificultades con países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, los cuales se muestran reacios a aceptar deportados.

Hasta el cierre de esta edición, Trump no había procedido a imponer sanciones económicas; sin embargo, se espera alguna reacción política.

En particular, más de 42,000 cubanos, 46,000 nicaragüenses y 22,000 venezolanos tienen órdenes de deportación pendientes, según documentos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) publicados el 27 de enero.

Estos países, sin embargo, no dependen tanto del comercio con EE.UU. como otros países de América Latina, lo que podría limitar la eficacia de las posibles sanciones. 

Mientras tanto, el Departamento de Defensa de EE.UU. ha anunciado que comenzará a usar aviones militares como los C-130 y C-17 para transportar a 5,400 migrantes de estos países, actualmente bajo custodia de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

BRASIL Y EL USO DE ESPOSAS

El 25 de enero de 2025, Brasil denunció el “trato denigrante” a los deportados brasileños, quienes fueron transportados en vuelos militares desde EE.UU. con las manos esposadas y los pies encadenados.

El ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, calificó este acto como una “falta de respeto flagrante” a los derechos humanos.

En respuesta, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ordenó que una aeronave de las Fuerzas Armadas de Brasil trasladara ese mismo día a los deportados desde Manaus a Belo Horizonte, con el objetivo de garantizar su dignidad y seguridad durante el resto del viaje.