La violencia, ya sea física o psicológica, está condenada por la ley en la mayoría de los países que velan por el bienestar de sus ciudadanos, en especial por la protección de los más vulnerables, como los niños.
Así lo destacó la doctora Nancy Álvarez, especialista en psicología infantil, quien enfatizó que el castigo físico no es necesario para educar a los niños y que la disciplina debe basarse en la reflexión y el aprendizaje.
Según Álvarez, el castigo físico no solo es inapropiado, sino que puede tener efectos negativos a largo plazo en el desarrollo de los menores.
En su lugar, propone un método de disciplina que se centra en hacer que los niños se sienten, reflexionen sobre sus acciones y comprendan las consecuencias de sus comportamientos.
Esta técnica, conocida como “pausa obligada”, implica que el niño, dependiendo de su edad, pase un breve tiempo en un lugar específico para meditar sobre lo ocurrido.
Por ejemplo, si un niño tiene dos años, debe permanecer en ese espacio durante dos minutos, ya que, como explicó Álvarez, la ciencia respalda que un minuto por cada año de edad es lo adecuado. Para niños mayores, entre tres y cinco minutos sería excesivo.
Álvarez subraya que es fundamental explicar al niño por qué se le asigna esta tarea y qué lecciones puede aprender de su comportamiento.
“Este no es un castigo, sino una oportunidad para que el niño reflexione y evite repetir la conducta inapropiada”, afirma la psicóloga.
Además, resalta que este enfoque fomenta valores importantes como el respeto, la consideración y el autocontrol, lo que contribuye a que los niños se conviertan en adultos con habilidades sociales adecuadas.
Uno de los puntos más importantes que Álvarez aborda es la coherencia entre lo que los padres enseñan y lo que practican.
“Muchas veces, los padres quieren que sus hijos sean educados y respetuosos, pero se comportan de manera inapropiada frente a ellos”, advierte.
Álvarez enfatiza que los niños aprenden no solo de lo que se les dice, sino principalmente de lo que ven en su entorno familiar.
“Los menores replican lo que observan en casa, por eso es fundamental que los padres actúen como modelos a seguir”, agrega.
La especialista también ofrece recomendaciones a aquellos padres que puedan sentirse inseguros sobre cómo implementar estas estrategias de disciplina no violenta.
Sugiere la lectura de libros especializados, la búsqueda de ayuda profesional y, sobre todo, el reconocimiento de los errores propios.
“Si cometemos un error, es importante pedir disculpas a nuestros hijos, explicarles nuestra conducta y demostrarles que estamos comprometidos en ser mejores cada día”, concluye. Para Nancy Álvarez, ser madre o padre implica una gran responsabilidad y, sobre todo, la oportunidad de ofrecer a los hijos una crianza basada en el respeto mutuo y el aprendizaje constante.

