Los resultados podrían llevar a replantear tratamientos tradicionales para el dolor fantasma. Foto: IMSS

Como un hallazgo que cambia la manera de entender al cerebro fue calificado un estudio del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) y de la University College London, que comprobó que el mapa cerebral de un miembro amputado persiste durante años, incluso después de la cirugía.

La investigación, publicada en la revista Nature Neuroscience, siguió a tres pacientes antes y después de la amputación de un brazo, con exploraciones de resonancia magnética realizadas desde meses previos a la operación hasta cinco años después. Los resultados mostraron que la zona del cerebro encargada de controlar la mano no desaparece ni es ocupada por otras funciones, como se había creído durante décadas.

“Durante mucho tiempo se enseñó que, tras la pérdida de un miembro, el cerebro se reorganiza y otras áreas asumen su espacio. Lo que observamos es todo lo contrario: la representación del miembro perdido se mantiene estable”, explicó Chris Baker, investigador del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos.

El hallazgo da nuevas luces sobre el llamado “síndrome del miembro fantasma”, una condición en la que personas amputadas sienten dolor o sensaciones en la extremidad ausente. Para los científicos, este fenómeno sería una señal de que el cerebro conserva la memoria del miembro perdido.

El estudio también ofrece esperanza en el desarrollo de nuevas prótesis y tecnologías de interfaz cerebro-computadora. “Incluso después de la amputación, el cerebro parece esperar reconectarse de alguna manera. Esto abre la puerta a restaurar sensaciones como textura, forma o temperatura en el futuro”, señaló Hunter Schone, autor principal de la investigación.

Los resultados podrían llevar a replantear tratamientos tradicionales para el dolor fantasma, muchos de los cuales partían de la idea de una reorganización cerebral tras la amputación.