Las cifras confirman que el uso frecuente se concentra en zonas donde existen tiendas físicas. Foto: Facebook.com/GetItRightonMJ 

California podría enfrentar un incremento sostenido de trastornos de salud mental y adicciones en población adolescente si no se toman medidas urgentes ante el aumento del consumo de mariguana en este grupo, advierte un nuevo estudio difundido mediante un comunicado por investigadores de la Universidad de California en Irvine, UCLA y el programa Getting it Right from the Start (GIRFTS) del Instituto de Salud Pública (PHI).

El informe, publicado en la Revista de Salud Adolescente, documenta que el consumo diario de mariguana entre adolescentes aumentó significativamente tras la legalización de su venta para adultos en 2018. 

Los investigadores señalan que los jóvenes no solo consumen con mayor frecuencia, sino también productos de alta potencia, lo que incrementa el riesgo de daño cerebral, dependencia y trastornos psiquiátricos.

“El estudio demuestra que la legalización ha cambiado no solo el consumo de cannabis entre los adolescentes, sino también su forma de consumo”, declaró Bethany Simard, investigadora del PHI y autora principal del estudio. 

“Cada vez más jóvenes consumen con mayor frecuencia, un patrón directamente asociado con la dependencia y con riesgos severos para la salud mental y cognitiva”.

Basado en encuestas a más de 370 mil estudiantes de 11.º grado, el análisis muestra que el consumo diario o casi diario dejó de disminuir en 2018 —año en que se permitió la venta minorista— y desde entonces mantiene una tendencia ascendente. 

Las cifras confirman que el uso frecuente se concentra en zonas donde existen tiendas físicas, mientras que los municipios que prohíben la venta registran niveles mucho más bajos.

El informe advierte que los adolescentes están cada vez más expuestos a productos con altas concentraciones de THC, como aceites para vaporizadores, shatter y wax, que pueden causar deterioro de la memoria, pérdida de motivación y un mayor riesgo de psicosis.

La directora de investigación del programa GIRFTS, Alisa Padon, señaló que la falta de regulaciones estrictas sobre publicidad y acceso está normalizando el consumo entre menores. 

“No podemos tratar el cannabis como cualquier otro producto de consumo”, afirmó. “Sin límites claros sobre la venta y la promoción de productos atractivos para jóvenes, estamos alimentando una crisis de salud pública que afectará a una generación entera”.

El equipo de investigación llamó a reforzar las normas sobre distribución, restringir los productos de alta potencia y restaurar los fondos públicos destinados a la prevención del consumo de sustancias en jóvenes. 

Según el comunicado, la falta de acción podría consolidar una tendencia de consumo problemático con graves consecuencias para la salud mental y el desarrollo de miles de adolescentes en California.