Los higos son ricos en hidratos de carbono, vitaminas y minerales. En gastronomía tienen multitud de usos ya que, además de tomarlos frescos, se pueden preparar con ellos mermeladas, salsas y aperitivos.

Entre el final del verano y el principio del otoño tiene lugar la temporada de los higos. Nacen de la higuera, un árbol de hoja caduca que pertenece a la familia de las moráceas, aunque no son exactamente frutos sino infrutescencias, es decir, conjuntos de frutos.

De hecho, tanto las flores como los frutos de la higuera se encuentran dentro de un receptáculo carnoso de forma redondeada que se denomina sicono.

“Este receptáculo contiene numerosas flores de tamaño muy pequeño. Cuando maduran dan lugar a unos frutos secos llamados aquenios (pepitas) y a un periantio (envoltura) carnoso y dulce que hace que el receptáculo se engrose y se vuelva sabroso. Esto es lo que conocemos como higo o breva”, detalla el estudio ‘Variedades de higuera’, editado por el Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno de España.

Hasta el año 2005, Turquía era el principal país productor de higos, pero a partir de esa fecha Egipto pasó a liderar la producción mundial. “Tras este país están: Turquía, Argelia, Marruecos, Irán, Siria, Estados Unidos (principalmente California) y España”, según recoge esta publicación, coordinada por el ingeniero agrónomo Pedro Miguel Chomé Fuster.

Según se indica en dicho trabajo, en América del sur, Brasil es el país con una mayor producción de higos y ocupa el décimo puesto a escala mundial.

DE HIGOS A BREVAS

Las brevas constituyen la primera cosecha de la higuera que, en el hemisferio norte, tiene lugar entre los meses de junio y julio. Por su parte, los higos, segunda cosecha de este árbol, alcanzan su punto óptimo a finales de agosto y durante el mes de septiembre. En cambio, en el hemisferio sur, las brevas se recogen en diciembre y los higos en el mes de marzo.

No obstante, entre las diversas variedades de higueras, solo algunas producen una cosecha de higos y otra de brevas. Otras higueras, sin embargo, ˙nicamente dan higos.

Según explican a Efe los expertos de ‘infoagro.com’, un sitio web especializado en información agrícola, algunos higos no maduran en otoño en el árbol y se conservan durante el invierno para madurar a principios del siguiente verano. Así se forman las brevas, “sobre madera vieja, del año anterior, donde pasan el invierno como pequeños botones”, subrayan.

Los higos y las brevas tienen propiedades nutricionales muy similares, señala Julia Álvarez, coordinadora del ¡rea de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

La especialista explica que los higos están compuestos de agua en una proporción que oscila entre el 70 y el 80% aproximadamente.

“Son ricos en vitaminas y minerales como la vitamina C, los beta carotenos, el potasio, el magnesio, el calcio y el fósforo, algunos de los cuales tienen ciertos efectos antioxidantes. Tampoco debemos olvidar su aporte de fibra”, subraya Álvarez.

La especialista también afirma que los higos tienen efectos laxantes y comenta que les son atribuidos efectos expectorantes y diuréticos.

Este alimento, además de consumirse fresco, puede tomarse seco. En tal caso, sus características nutricionales se ven modificadas considerablemente.

“Si el fruto fresco está compuesto por un 80 de agua y un 12 de azúcar, una vez seco estas proporciones varían a menos de un 20 y más de un 48%, respectivamente”, precisa la doctora Álvarez.

La endocrinóloga expresa que los higos secos aumentan más de tres veces su contenido calórico si lo comparamos con los frescos. En este sentido, señala que 100 gramos de higo seco contienen unas 272 kilocalorías.

Además de los cambios en el contenido de agua y azúcares, las características nutricionales de los higos se incrementan cuando están secos.

“Se potencia el efecto del potasio (850 mg por cada 100 gramos de higo seco) y se eleva el contenido en fibra”, matiza. Asimismo, la especialista destaca que los higos secos aportan magnesio, calcio, fósforo, yodo, zinc y sodio, además de vitaminas A, C, D, E y del grupo B en cantidades variables.

Los higos secos son el ingrediente principal del tradicional turrón de pobre, un postre que se elabora rellenando los higos con distintos frutos secos como bellotas, almendras, avellanas o nueces.

Como el higo seco es un alimento muy energético, la doctora Álvarez explica que puede incluirse en multitud de platos para enriquecer calóricamente la dieta con poco volumen de alimento cuando sea necesario. De esta manera, considera muy útil su incorporación en los menús de personas mayores desnutridas y de pacientes oncológicos, entre otros.

Frescos, los higos suelen tomarse como postre o para picar, aunque también dan mucho juego en la cocina. Mermeladas; tarta de higos; ensalada con mezcla de lechugas, higos y jamón; salsa de higos con cebolla caramelizada o canapés de higos con queso, son sólo algunas sugerencias para disfrutar de este producto de temporada.

No obstante, la doctora Álvarez advierte de que el consumo de higos “debe ser limitado en pacientes con hiperpotasemia, insuficiencia renal, diabetes y obesidad. En estos últimos casos debido a su elevada carga calórica”, aclara.

EFE

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