“De la venta de huaraches se remonta al negocio familiar de mis padres”: Emprendedora

CHULA VISTA.- “Yo agradezco que yo haya conocido este lugar por aquella Conferencia de Celebrando Latinas hace muchos años”, dijo la Emprendedora Norma De Luna en entrevista con El Latino San Diego.

“Ibamos de anaranjado con un grupo de amigas, en una mesa. Y ahí participamos con otra organización, de autoayuda, a la que yo pertenezco: “Amigas.com” En este grupo también aprendemos, fíjese que todo va conectado crecer con la seguridad”, recordó.

Norma está “emprendiendo un negocio de ventas de huaraches de piel llamado Sandaluna Artesanal. La historia detrás de la venta de huaraches artesanales se remonta al negocio familiar de mis padres”.

Y en efecto, su madre Juana Velazco y su padre, Pablo De Luna, decidieron un día, cuando Norma era todavía una niña, salir del pequeño rancho donde vivían llamado Tayahua, en el estado de Zacatecas, México, “tenían una propiedad, tengo entendido y decidieron venderla y se fueron a la ciudad de Guadalajara”.

La emprendedora durante el corte del listón inaugural. Fotos: Horacio Rentería.

“Mi familia se ha dado al comercio”

“Realmente”, señaló la entrevistada, “mi familia se ha dado al comercio desde que yo estaba chiquita. Mis papás vendían dulces, al principio los embolsaban (empacaban) después… hacian zapatos” en Guadalajara”. 

Eran personas que no tenían mucho nivel educativo, dijo, “mi mamá (estudió) hasta el sexto y mi papá hasta el tercero.  Ellos vendían dulces. Siempre estaban emprendiendo. Yo aprendí de ellos. Tenían un restaurante, una tiendita, vendían ropa en el mercado”.

“A veces nos llevaban con ellos a comprar materiales o cosas a los otros estados. Viajabamos en el camión a (Ciudad de) México, Querétaro, Guadalajara o Guanajuato”. 

Había muchas carencias”

“Había carencias en el hogar”, destacó, “había mucha necesidad, eramos muchos, era una familia de seis mujeres y un hombre. Nos traian con ellos todo el día trabajando. A veces nos poniamos donde vendían la ropa; se tenía que sufrir. En los negocios se sufre”.

“Todos nos criamos en esa casa, pero usted sabe lo que pasaba, como había carencias y no se sacaba más que para la comida, la ropa del grande pasaba al más chico. O había personas que nos ayudaban dándonos…” Eramos muy pobres en lo económico, pero sabe qué, mi mama nunca nos dijo que eramos pobres”.

“Ella nunca nos dijo que eramos pobres y por eso, yo hasta la fecha, yo le digo a mis hijas aunque ustedes no tuvieron mucha ostentación, yo siento que soy rica, yo no siento que soy pobre, porque la pobreza es mental. Y mamá decía que ella trabajaba para tener unos hijos educados, que fueran a la escuela”, puntualizó Norma De Luna.

La entrevistada con su Mentor y Orientador del programa empresarial SCORE, Bill Minteer.

Le dañó a la salud de su mama, pegamento

Sobre su mamá Juana, quien todavía vive y de quien tiene una gran admiración, expresó: “Yo la miraba trabajando con los zapatos y usaba el pegamento ese que llaman resistol 2000 white, y ella sufría dolores de cabeza, por eso, con el que pegaban los huaraches. La suela. Es fortísimo y usaban thiner.Cuando yo tenía como once años, cambió de giro, a una tiendita enfrente de la casa”.

“A veces la niñez estaba sacrificada”, señaló, “la educación incluso porque no había tiempo de que nuestros papás nos ayudaran con tareas. A veces nos decían hagan la tarea ahorita porque van a ayudarme y van a irse a las 12, era mucho comercio pero sabe qué, con ese comercio en el que participamos todos mis hermanos y yo, se educaron personas profesionales . Todos fuimos a las escuela”.

De niña a mujer

“Pero yo le voy a decir algo, en cuanto al negocio”, continuó, “mención honorífica para mi mamá (Juana Velazco) . En referencia a lo que ellos me enseñaron, (incluyendo a su papá Pablo De Luna). Así que ahora, creo y sé que tengo todas las armas para defenderme, aunque ellos, mi familia, esté allá lejos, yo sé que ellos me enseñaron cómo salir adelante. Enseñaron a una niña que es una mujer ahora, ya puede tener la capacidad de aprender a trabajar todo lo que aprendí de niña.

Pero como es natural sus vivencias, marcadas por la enseñanza de sus padres, tuvieron una consecuencia positiva en normita que dejó de ser niña para convertirse en lo que es ahora: Una mujer emprendedora con una gran ilusión de salir Adelante.

“No hay razón para decir que no se puede”

“Lo que se aprende es que las personas deben tener ganas de superarse, que no hay razón para decir que no se puede tener dinero.  Eso es lo más importante porque una persona que teniendo esas oportunidades de tomar clases, poner un negocio y no lo hace, es una excusa”, externó convencida De Luna quien se ha estado capacitando como Emprendedora en el popular programa empresarial SCORE for the Life of your Business (SCORE para la Vida de tus Negocios).

“Hay un dicho que dice que cuando uno quiere, encuentra justificación, pretextos”, continuó con evidente convicción, “entonces yo no quería buscar pretextos. Yo no es que tenía miedo, primero, porque mis hijos, usted los miró aquí están dos. Ellos son mi motivación, porque ellos tienen habilidades, mi hija tiene habilidades de artesanías y otrashabilidades y que yo sé que como mujer, le puedo poner el ejemplo.

Pero en donde normalmente se asentó la familia, 5 hermanas y 1 hombre,  todos nos criamos en esa casa, pero usted sabe lo que pasaba, como había carencias y no se sacaba más que la comida, la ropa del grande pasaba al más chico. O había personas que nos ayudaban dándonos…” Eramos muy pobres en lo económico, pero sabe qué, mi mama nunca nos dijo que eramos pobres”.

“Pero le voy a decir una cosa: Ella nunca nos dijo que eramos pobres y por eso, yo hasta la fecha, yo le digo a mis hijas aunque ustedes no tuvieron mucha ostentación, yo siento que soy rica, yo no siento que soy pobre, porque la pobreza es mental. Y mamá decía que ella trabajaba para tener unos hijos educados, que fueran a la escuela”.

Dañó a su mamá el uso del pegamento

“Yo la miraba trabajando con los zapatos y usaba el pegamento”, describió, “ese que llaman resistol 2000 White, con el que pegaban los huaraches y ella sufría, por eso, dolores de cabeza, lo empleaban para pegar la suela (del zapato). Es fortísimo y usaban thiner. Cuando yo tenía como once años, cambió de giro, una tiendita enfrente de la casa”.

“Muy triste, pero es inspiradora”, remachó en referencia a la experiencia aprendida de sus padres. 

¿Usted cuándo retoma eso que sus padres hicieron, cómo se conecta usted al negocio?, le preguntamos.

“Viviendo yo en Estados Unidos iba yo a (Ciudad de) México, cada vez que iba, me gustaba mucho ir a Guadalajara donde mi hermana mayor compraba zapatos. Entonces ella me decía ¿quieres uno?. Entonces me di cuenta de algo que no había visto, porque fue ahí donde me vi reflejada en alguna forma, con mi  familia, cuando yo vi ahí a las personas. Y dije, ay estas personas trabajan tanto”.

“Y mirar todo el trabajo que hacen. Y que cuando llega a veces gente a comprar, regateando y yo dije, dios mio, si es tantísimo trabajo que hacen con sus manos, no saben las familias que están manteniendo. Me puse a pensar, realmente si yo le voy a hacer lo mismo, todas las personas tenemos necesidades y queremos sacar beneficio de algo”, reflexionó entonces.

“Sanar a esa niña que tuvo carencias”

Debido a que toda esa profunda reflexión la hizo cuando visitando México desde Estados Unidos, se preguntó, sin embargo, aunque  “importar (el product) incluye un gasto, pues se le disminuye la ganancia a uno a uno, o sea que no se le va ganando mucho…”

Pero en su cuestionamiento y buen corazón tuvo la respuesta: “Darle a esas personas esa ayuda, comprarles al precio que le dan a uno, es como una gran ayuda  y más cuando uno le compra en volumen, porque uno dice: Estoy ayudando a ellos, pero me ayudo a mi misma a sanar esa niña que tuvo carencias”.

“Se les están cerrando los mercados”

“Ahorita es pandemia, a ellos (los artesanos que fabrican los huaraches) quién les está comprando si les están cerrando sus mercados. Entonces para mí es cómo  ayudarlos”, dijo.

“Ayudarles a ellos, me ayuda a mí. Estoy ayudando doblemente porque todas mis amigas que están acá, tienen muchas conexiones y ellos a veces lo miran a uno y uno refleja una apariencia pero cuando ellos ven a dónde puede uno llegar dicen: sabes qué? Ella está hacienda eso, yo también y yo sé que van y pasan la voz”.

Norma de Luna concluyó la entrevista con una nueva reflexión y un deseo: 

“Me gustaría ir”

“Yo no conozco físicamente a la persona que mueven sus manos haciéndolos. Me gustaría ir, pero ya como proyecto más adelante, porque yo sé que tengo otras necesidades primarias que me impidieron hacer esos viajes pero…”, quedaría en su mente la confianza de que un día lo podrá hacer y seguramente será entonces una persona aún más completa y realizada como mujer, como madre y como Emprendedora.

Y sobre los huaraches que ofrece en venta no tuvo duda en describer su calidad y duración: “Lo sé porque los he probado. He andado en ellos. Los he regalado. Mis hijas los han usado. Duran muchísimo, duran, duran y duran”.

Para que conozca a esta ejemplar Emprendedora y constate lo señalado por ella, visite Celebrando Latinas Boutique en el 1105 Broadway, Suite 206, Chula Vista, CA 91911 o llame para una cita al (619) 426-1491.