El Papa Francisco nombró al padre Robert McElroy nuevo cardenal de la iglesia en San Diego.

Hasta el sábado, el padre fue el obispo de San Diego, pero el domingo el Papa dio la noticia al final de una misa en el Vaticano.

El ahora cardenal McElroy vino de San Francisco a San Diego hace unos siete años, ha sido un cercano colaborador del Papa particularmente en la misión de ser ejemplo al vivir el evangelio y proteger a los desvalidos y a los oprimidos.

McElroy ha impulsado la agenda del Papa Francisco por la migración, el cuidado al medio ambiente y un enfoque más acogedor para la comunidad LGBTQ, a veces pese a la oposición de miembros conservadores de la jerarquía católica estadunidense.

El cardenal entrante también ha estado de acuerdo en que se inicie un proceso que lleve a las mueres al diaconato, es decir a oficial de manera parecida a como lo hacen los sacerdotes.

Cuando el padre Robert McElroy todavía ha opinado que en áreas muy remotas, los hombres casados podrían ser sacerdotes.

Esas son algunas de las ideas y propuestas más abiertas hasta ahora en la iglesia católica estadunidense.

El Papa anunció el domingo a 16 nuevos cardenales. McElroy es ahora uno de los 41 cardenales del Papa Francisco en el mundo.

El Papa dijo que instalará como cardenal a McElroy el 27 de agosto, durante un consistorio en el Vaticano.

McElroy, de 68 años, se convertirá en el séptimo cardenal residente en Estados Unidos menor de 80 años y, por lo tanto, elegible para votar en un cónclave papal, También es el quinto cardenal en Estados Unidos nombrado por el Papa Francisco.

Los otros cardenales electores de los Estados Unidos son Sean O’Malley de Boston; Daniel DiNardo de Galveston-Houston; y Timothy Dolan de Nueva York, todos los cuales fueron nombrados por el Papa Benedicto XVI.

McElroy es sacerdote desde 1980, fue nombrado obispo auxiliar en San Francisco en el 2010. El Papa Francisco lo nombró obispo de San Diego en el 2015.

El Reportero Nacional Católico consideró este lunes que el ascenso de McElroy “a cardenal significa que Francisco una vez más ha optado por pasar por alto al arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, de tendencia más conservadora, quien encabeza una arquidiócesis que normalmente ha sido dirigida por un cardenal”.

Gómez también es actualmente el presidente de la conferencia de obispos de Estados Unidos.