“San Diego no es daño colateral. No somos prescindibles. Y nunca seremos un ‘pequeño precio que pagar’”. Con esa declaración, el alcalde Todd Gloria respondió a las palabras del presidente Donald Trump expresadas durante un mitin en Grand Island, Nebraska, el pasado 5 de octubre.
Al hablar del impacto económico de la guerra entre Estados Unidos e Irán, Trump dijo que los costos eran “un pequeño precio que pagar para mantener seguro al mundo, para mantener seguro a nuestro país”, y añadió: “Pueden acabar con una ciudad. Que acaben con Los Ángeles. Que acaben con San Diego”.
Aunque la expresión original del presidente fue “take out”, que puede significar eliminar, destruir o dejar fuera de combate, la Casa Blanca posteriormente sostuvo que el mandatario hablaba del riesgo que representaría que Irán llegue a obtener armas nucleares.
En San Diego, las respuestas llegaron desde distintos sectores políticos. “San Diego no es un símbolo que pueda utilizarse en una campaña de miedo”, afirmó Shane Harris, activista de derechos civiles y defensor público de San Diego. “Estados Unidos es más fuerte cuando su gente está informada, no asustada; unida por la verdad, no impulsada por el miedo”, agregó.
Por su parte, la presidenta de la Junta de Supervisores del Condado de San Diego, Terra Lawson-Remer, recordó a su abuelo, un Marine que murió combatiendo por Estados Unidos. “Los habitantes de San Diego son marineros y soldados, trabajadores y familias, demócratas y republicanos; más de tres millones de estadounidenses que hacen más fuerte a este país”, señaló.
“Cuando el comandante en jefe habla de que San Diego sea ‘taken out’ por otros países con los que estamos en guerra, no está capacitado para liderar”, afirmó Lawson-Remer, quien también acusó al presidente de poner en riesgo la seguridad y los valores del país.
El supervisor Jim Desmond, veterano de la Marina y republicano, expresó así su desacuerdo: “Ninguna ciudad estadounidense es prescindible y ninguna familia estadounidense debe ser tratada como daño colateral”.
La congresista Sara Jacobs coincidió en que sus electores, incluidos militares, veteranos y sus familias, “no son daño colateral”. El representante Scott Peters recordó que San Diego alberga aproximadamente 115 mil militares en servicio activo.
La reacción también alcanzó a Sacramento y Los Ángeles. El gobernador Gavin Newsom calificó las declaraciones de Trump de “trastornadas y peligrosas”. La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, rechazó que la ciudad sea presentada como un costo aceptable de la seguridad nacional.
CIUDADES MIGRANTES, COINCIDENTEMENTE
La referencia presidencial alcanza a dos de las comunidades más diversas de California. En el condado de San Diego, más de 780 mil residentes nacieron fuera de Estados Unidos; México es el principal país de origen, con más de 318 mil personas. En Los Ángeles, aproximadamente un tercio de los habitantes nació en otro país y la población latina representa casi la mitad de la ciudad.
En comunidades donde millones de personas tienen historias migratorias, familiares o binacionales, las declaraciones sobre posibles ataques también fueron recibidas en un ambiente marcado por la diversidad y la pertenencia a Estados Unidos.
Fue el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos lanzó la Operation Epic Fury contra Irán. Desde entonces, las tensiones han mantenido efectos militares y económicos, incluido el aumento de los costos de combustible.

