LOS ANGELES, CA.- Pese a que más del 70 por ciento de los inmigrantes indocumentados a Estados Unidos y que ingresan por la frontera sur de México, provienen de países de Centroamérica, sus líderes no estuvieron representados en la llamada IX Cumbre de las Américas, efectuada del 6 al 10 de junio, en esa ciudad.

¿Las razones?, diversas, pero la mayor parte centradas en diferencias político-ideológicas e intereses de los gobiernos, en el que parecen resaltar más estas diferencias que los puntos de coincidencia.

El plan de Kamala Harris

Aunque junto al tema económico la migración fue el asunto crucial de la Cumbre, no estuvieron -porque no fueron invitados al encuentro-  los presidentes de Guatemala, El Salvador y Honduras, pese a que juegan un papel clave en el tema e integrar el llamado Triángulo del Norte.

Incluso se recuerda que hace alrededor de un año la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris visitó estos tres países y prometió buscar una solución de fondo para poner fin a las caravanas de migrantes solicitantes de visa que año con año llegan de la frontera sur a la frontera norte de México, en busca de asilo de Estados Unidos y que puedan quedarse en sus países de origen.

Pero no solo eso, sino que la propia Harris anunció el 7 de junio -En el marco de la Cumbre- nuevas iniciativas y compromisos concernientes a desarrollar estrategias, en un seguimiento a su “LLamado a la Acción para Abordar las Causas de la Migración de Centroamérica”.

En concreto, su anuncio incluye un nuevo compromiso con las empresas privadas y la sociedad civil para invertir más de $1,900 millones en los tres países centroamericanos mencionados, la creación de un Cuerpo de de Servicios Centroamericanos y una iniciativa de mayor empoderamiento a las mujeres de esas naciones. Dicha inversión se agrega a las que ya había anunciado con anterioridad y suman en conjunto alrededor de $3,200 millones.

Generar empleos en
los países de origen

El objetivo -de acuerdo al planteamiento de Harris- es la generación de empleos en esos países y construir una relación más sólida de las empresas con sede en Estados Unidos.

Pero la ausencia de los presidentes Nayib Bukele (El Salvador) y Alejandro Giammattei (Guatemala), tienen un motivo; el primero acaba de ser señalado por Amnistía Internacional de haber “sumido a El Salvador en una crisis de derechos humanos”, en sus tres años en el cargo.  El presidente guatemalteco, Giammattei, ha sido señalado en su propio país por presuntas prácticas “de corrupción”.

Y aunque Xiomara Castro, la nueva presidenta de Honduras, no tiene relaciones de conflicto con Estados Unidos, invitarla al encuentro podría poner en evidencia la exclusion de Bukele y Giammattei.

Ampliar la cuota de visas
a refugiados, la promesa

Dentro de las promesas, Estados Unidos ofreció en la Cumbre de las Américas ampliar hasta en 20,000 su cuota de refugiados de las Américas para los futuros años 2023 y 2024, pero aclaró que se darían prioridad a los nativos de Haití.

Entre los puntos claves referentes al acuerdo migratorio destacan la gestión humana de la migración y la respuesta de emergencia coordinada (a la misma).

Reactivar programa
de visas temporales

Otro acuerdo, presentado por iniciativa del gobierno de Estados Unidos fue el de reforzar y ampliar las vías de migración laboral, según sea posible, en beneficio de los países de la región, que promuevan las conexiones entre empleadores y trabajadores migrantes, incluyendo su protección legal.

Vale mencionar, finalmente, que en el marco de la cumbre económica, el gobierno estadounidense anunció que emprenderá “el desarrollo de un programa piloto”, por medio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, invirtiendo $65 millones para apoyar a los agricultores de su país que contraten a trabajadores agrícolas extranjeros, a través del programa de visas temporales H2-A.