De forma escalonada, desde las 6:50 de la mañana, cada día, llegan los autobuses a la estación Iris sin que se aprecie la presencia de personal de gobierno ni autoridades, más allá de los oficiales de la Patrulla Fronteriza que se limitan a descender de cada autobús para cerciorarse que los pasajeros tomen sus pertenencias. Fotos: Jeanette Sánchez/El Latino San Diego

SAN YSIDRO.- “El problema no es que se terminen los recursos, sino que el condado de San Diego, no presenta ningún plan de transición y deja a las asociaciones de la sociedad civil, con experiencia en trabajar en casos de migración, la carga para llevar a cabo el trabajo que realmente le deberían hacer los gobiernos locales y federal”, aseveró Pedro Ríos

El director del American Friends Service Committee, calificó como “un retroceso en la atención a las personas migrantes”.

Tras brindar una breve plática de orientación a migrantes que llegaron, en uno de las diez autobuses que diariamente arriban a Iris Avenue Transit Center, luego de que se han procesado en centros de detención de la Patrulla Fronteriza, el director del American Friends Service Committee, calificó como “un retroceso en la atención a las personas migrantes”.

“Es muy lamentable que los recursos se terminarán tan rápido, calculábamos que durarían hasta finales de marzo, al menos”, dijo, haciendo referencia al cierre del Centro de Bienvenida de Migrantes, el pasado 22 de febrero, operado con recursos del Condado de San Diego por  SBCS (anteriormente South Bay Community Services), bajo la presidencia y dirección ejecutiva de Kathie Lembo, quien declaró que ese jueves sería “el último día oficial de operaciones”.

“Si no fuera por las organizaciones de la sociedad civil, la gente no sabría a dónde ir, a estas personas ni siquiera se les informa que están en San Diego, California, no tienen acceso a sus teléfonos celulares, porque están desconectados o descargados, se presentan muchas complicaciones”, explicó Ríos.

Ríos, un reconocido activista en la región, afirmó que desde su organización y junto con otros organismos de la sociedad civil están “exhortando a todos los niveles de gobierno para que hagan lo necesario para buscar fondos que brinden una seguridad, a quienes llegan en busca de asilo, de obtener el apoyo que necesiten y que no simplemente queden varadas como está pasando”.

Fue desde el último fin de semana de febrero que las calles aledañas a la estación Iris del Trolley volvieron a ver caminando a grandes grupos de personas migrantes en busca de un transporte para moverse del área y de algún lugar para comer y asearse.

Si no fuera por las organizaciones de la sociedad civil, la gente no sabría a dónde ir.

“Si no fuera por las organizaciones de la sociedad civil, la gente no sabría a dónde ir, a estas personas ni siquiera se les informa que están en San Diego, California, no tienen acceso a sus teléfonos celulares, porque están desconectados o descargados, se presentan muchas complicaciones”, explicó Ríos.

AUTORIDADES AUSENTES

De forma escalonada, desde las 6:50 de la mañana, cada día, llegan los autobuses a la estación Iris sin que se aprecie la presencia de personal de gobierno ni autoridades, más allá de los oficiales de la Patrulla Fronteriza que se limitan a descender de cada autobús para cerciorarse que los pasajeros tomen sus pertenencias.

Son las personas que vienen en busca de asilo y en lugar de darles una bienvenida con dignidad se les deja varadas acá en las calles de San Diego.

“No hay alguna presencia de ningún nivel de gobierno, a las personas migrantes no se les permite el acceso a los baños, no se le provee ni agua, son las personas que vienen en busca de asilo y en lugar de darles una bienvenida con dignidad se les deja varadas acá en las calles de San Diego, cosa que no debemos tolerar”, dijo Pedro.

UNA COMUNIDAD SENSIBLE

Aunque grupos de residentes del área, en redes sociales, han exclamado su preocupación por el alto número de personas migrantes que es dejado en el área cada día y que disminuyó durante los meses que operó el Centro de Bienvenida de San Diego, Pedro afirma que en el lugar, ahora que han regresado los autobuses, no se ha escuchado alguna queja de la comunidad.

“Aquí en San Ysidro no hemos sabido de algún tipo de reclamo por parte de los vecinos, incluso, en el pasado, han llegado a ofrecerles comida, ahora no estamos pidiendo eso aquí, porque no queremos que se queden aquí las personas, queremos que vayan lo más rápido posible al aeropuerto para salir de San Diego, porque es muy costoso quedarse aquí”, afirmó.

“La población de San Diego debe saber que un 95% de las personas migrantes que son trasladadas en estos autobuses y que tienen su proceso de asilo, no se queda en el Condado, se va a otro destino, eso significa que mientras los grupos están aquí, en espera de poderse mover, hay que tratar de darles una bienvenida”.

Aunque grupos de residentes del área, en redes sociales, han exclamado su preocupación por el alto número de personas migrantes que es dejado en el área cada día y que disminuyó durante los meses que operó el Centro de Bienvenida de San Diego, Pedro afirma que en el lugar, ahora que han regresado los autobuses, no se ha escuchado alguna queja de la comunidad.

“Son personas que llegan a la frontera y son llevadas a centros de detención donde las procesan y las traen aquí, ya con un documento de registro que les permite viajar y que tiene una fecha de cuándo deben presentarse frente a la corte de migración y, a la vez, dentro de los 60 días de su ingreso al país deben presentarse con ICE (Immigration and Customs Enforcement) para verificar que se están apegando a los protocolos  del asilo”.

“Muchos de estos migrantes han pasado por vivencias muy fuertes, situaciones traumáticas, ellos vienen a buscar la paz, quieren liberarse de la violencia que han vivido y el apoyo que se les pueda dar es bienvenido”, expresó.