Durante una visita de campaña a un McDonald’s, Donald Trump se negó a apoyar un aumento del salario mínimo, reafirmando su oposición histórica a mejorar las condiciones laborales.
Al ser cuestionado sobre su propio salario, respondió: “No lo suficiente. Quiero más dinero”. Este momento resalta su legado como presidente, donde se le ha considerado el más anti trabajador en años recientes.
Un reportaje del New York Times destaca que bajo su administración se implementaron normas que dificultaron a los empleados de franquicias, como McDonald’s, luchar por salarios más altos y por derechos laborales básicos.

Estas regulaciones permiten que los empleados de franquicias enfrenten barreras para presentar demandas legales contra las corporaciones principales en casos de violaciones de leyes sobre salario mínimo y horas extras.
Según el Instituto de Política Económica, estas políticas podrían costar a los trabajadores más de mil millones de dólares anuales en ingresos perdidos.
El Proyecto 2025 de Trump propone hacer permanentes estas normativas, que muchos críticos consideran un paso atrás para los derechos de los trabajadores.
Este enfoque ha llevado a que Trump sea visto como un defensor de los intereses corporativos en detrimento de los empleados, generando preocupación sobre lo que podría significar una segunda administración.
El portavoz de la campaña Harris-Walz 2024, Joseph Costello, declaró que la visita evidencia cómo Trump prioriza su beneficio personal sobre el bienestar de los trabajadores. “No entiende lo que es trabajar para ganarse la vida”, enfatizó.
En un comunicado, el equipo de Kamala Harris subrayó que la postura de Trump sobre el tema de los salarios es un reflejo de su desconexión con las necesidades de los trabajadores estadounidenses.
En contraste, la vicepresidenta Kamala Harris ha defendido los derechos laborales, prometiendo un enfoque opuesto en su posible presidencia, destacando su compromiso con el aumento del salario mínimo y la protección de los derechos de los trabajadores.
Mediante el documento se destacó que durante su presidencia, Trump se alineó con grandes corporaciones y sus políticas de recortes fiscales, que benefician principalmente a los más ricos.
La oposición a un salario mínimo más alto ha sido un tema recurrente en su agenda, generando críticas de activistas laborales y demócratas que abogan por mejores condiciones de trabajo y salarios dignos para todos.

