Con el regreso de Donald Trump a la presidencia, el futuro de los migrantes en Estados Unidos se perfila como un escenario de mayores restricciones y desafíos.
Héctor Benítez Cañas, abogado de inmigración analiza cómo las reformas al DACA, el TPS, y el sistema de asilo, junto con el refuerzo de la seguridad fronteriza, podrían cambiar radicalmente las políticas migratorias.
Las comunidades migrantes y las organizaciones de apoyo deberán prepararse para un entorno cada vez más adverso, con nuevas barreras legales y políticas.
Benítez Cañas expresa que “los migrantes tendrán que adaptarse a un contexto más restrictivo, mientras que las organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes jugarán un papel fundamental en proteger sus intereses”.
Una de las primeras áreas que se espera sea objeto de reformas es el sistema de asilo. Durante su primer mandato, Trump implementó políticas como la de “tercer país seguro”, que obligaba a los solicitantes a esperar en México.
Benítez Cañas señala que es probable que, bajo su administración, se reintroduzcan estas restricciones y se endurezcan aún más.
“Se anticipa que habrá evaluaciones más rigurosas de ‘persecución creíble’, lo que dificultará aún más el acceso a la protección para los migrantes”, afirma el abogado.
Esto podría complicar el proceso para quienes buscan asilo en Estados Unidos, especialmente aquellos provenientes de países con altos niveles de violencia.
EN RIESGO EL DACA Y LOS DREAMERS
El programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) es otro de los puntos clave en la política migratoria de Trump. Aunque en su primer mandato intentó eliminarlo, sus esfuerzos fueron bloqueados por los tribunales.
Sin embargo, con el respaldo de una mayoría republicana en el Congreso, Trump podría intentar una eliminación definitiva del programa. Benítez Cañas advierte que “el DACA está en serio riesgo de ser desmantelado, lo que afectaría a cientos de miles de jóvenes inmigrantes conocidos como ‘Dreamers’, quienes perderían su protección legal y se verían amenazados por la deportación”.
LIMITACIONES AL TPS
El TPS, que otorga permisos de trabajo a inmigrantes de países afectados por desastres naturales o conflictos, también podría ser afectado. Durante su primer mandato, Trump intentó recortar la elegibilidad para varios países, como El Salvador, Haití y Nicaragua, lo que generó tensiones y acciones judiciales.
Según Benítez Cañas, “es probable que el gobierno de Trump busque una revisión más estricta del TPS, limitando la extensión de este beneficio a miles de beneficiarios actuales”.
Esto pondría en riesgo la estabilidad de miles de inmigrantes que han vivido en Estados Unidos durante años bajo este programa.
REFUERZO DE LA SEGURIDAD FRONTERIZA
La seguridad fronteriza será otro de los pilares de la administración Trump. Durante su primer mandato, impulsó la construcción del muro fronterizo y un aumento en el número de agentes de la patrulla fronteriza.
Ahora, se espera que retome estas políticas, probablemente reactivando la construcción del muro y utilizando nuevas tecnologías para la vigilancia.
“El despliegue de más agentes fronterizos y el uso de militares también son medidas que podrían intensificarse”, asegura Benítez Cañas. Esto podría resultar en un mayor control de la frontera y un aumento de las detenciones de inmigrantes indocumentados.
Trump también podría endurecer las políticas para trabajadores extranjeros. Durante su primer mandato, limitó las visas H-1B, que permiten la entrada de profesionales altamente cualificados.
Benítez Cañas explica que es probable que, en su segundo mandato, Trump busque priorizar el empleo de trabajadores estadounidenses y restringir aún más las visas de trabajo. “Esto afectaría a muchos inmigrantes que dependen de estos programas para trabajar en el país”, señala.

