Muchos centros de acogida empiezan a experimentar serias dificultades para mantener sus operaciones. Foto: Archivo CBP

SAN DIEGO.- La región binacional San Diego – Tijuana se enfrenta a una situación crítica tras el congelamiento de fondos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) bajo la presidencia de Donald Trump. 

Expertos señalan que esta medida mostrará graves consecuencias en áreas clave como salud pública, migración y medio ambiente, por lo que organizaciones locales e internacionales que dependen de este apoyo se preparan para enfrentar pérdidas sustanciales en los próximos meses.

Uno de los sectores más afectados por el recorte de fondos de USAID es la asistencia humanitaria para migrantes. Durante años, albergues en Tijuana han dependido de la ayuda de USAID para ofrecer servicios esenciales como alojamiento, comida y atención médica a miles de migrantes que cruzan la frontera en busca de asilo. 

Sin embargo, a raíz de los recortes, muchos de estos centros de acogida empiezan a experimentar serias dificultades para mantener sus operaciones, desde la reducción de personal hasta la escasez de suministros básicos. 

Por otra parte, el programa de lucha contra el VIH/SIDA en la región fronteriza también deberá enfrentar los efectos de la congelación de fondos. 

Según un informe de USAID, al interrumpirse la cooperación binacional en el combate contra el VIH/SIDA, que data de 2013, afecta los esfuerzos para prevenir nuevos casos y brindar apoyo a las personas afectadas por el virus en la frontera.

El impacto también llega al sector ambiental. USAID había invertido más de $1 millón en 2023 para fortalecer la resiliencia costera en la región de Cali-Baja, que abarca tanto a San Diego como a Tijuana y busca apoyar a organizaciones sin fines de lucro en ambos países para enfrentar los efectos del cambio climático, como la erosión costera y la contaminación marina.

La falta de recursos limita las actividades de restauración de hábitats naturales y la protección de especies marinas, lo que podría generar consecuencias graves para la biodiversidad en la región. 

Las fundaciones involucradas, como la Fundación San Diego y la International Community Foundation, han expresado su preocupación por el futuro de la resiliencia costera sin el respaldo de USAID.

En tanto, la Alianza Fronteriza de Filantropía (AFF), que trabaja para fortalecer la colaboración entre organizaciones civiles en ambos lados de la frontera, también será afectada. 

Esta organización depende en gran medida de fondos internacionales, incluyendo los proporcionados por USAID, para ejecutar programas que abordan temas cruciales como migración, salud y medio ambiente. 

Según la AFF, las organizaciones en ambos lados de la frontera se verán obligadas a adaptarse a los nuevos desafíos de financiamiento, con la incertidumbre sobre el futuro de USAID generando una creciente preocupación.

De igual forma, el programa CaliBaja, que promueve la cooperación económica, cultural y ambiental entre San Diego y Tijuana, también corre el riesgo de perder apoyo crítico. 

Este programa, que ha sido esencial para abordar desafíos transfronterizos como el comercio y la gestión de recursos naturales, ha contado con el respaldo de USAID para financiar diversas iniciativas en ambos países. 

La falta de recursos está creando un vacío difícil de llenar, mientras que la incertidumbre sobre la duración de estos recortes sigue generando preocupación entre las entidades que trabajan en la frontera.