La pasada administración Donald Trump (2017-2021) registró aproximadamente 600,000 deportaciones. Foto: Archivo CBP

Al menos  27.3 millones de personas han sido deportadas tan solo durante los periodos presidenciales de Bill Clinton (12 millones), George W. Bush (10.3 millones) y Barack Obama (5 millones).

Durante la administración de Bill Clinton (1993-2001), se llevaron a cabo aproximadamente 12 millones de deportaciones, un número significativo que marcó un cambio crucial en la política migratoria de Estados Unidos. 

La aplicaciión de la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y de Responsabilidad de los Inmigrantes de 1996 (IIRIRA), que amplió las bases legales para la deportación, aceleró los procesos y permitió la expulsión de inmigrantes por delitos menores. 

Además, la Ley de Delitos Violentos y Aplicación de la Ley de 1994 permitió que inmigrantes con antecedentes criminales fueran deportados con mayor facilidad. 

A lo largo de este periodo, las políticas de Clinton también se vieron influenciadas por la “Ley de Pies Secos, Pies Mojados”, que regulaba el estatus de los inmigrantes cubanos, permitiendo a aquellos que llegaban por tierra quedarse, mientras que los interceptados en el mar eran devueltos.

Por otro lado, la administración de George W. Bush (2001-2009) también tuvo un impacto significativo en las deportaciones, aunque en un contexto diferente, marcado por los atentados del 11 de septiembre de 2001. 

En respuesta a esta tragedia, se creó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a través de la Ley de Seguridad Nacional de 2002, encargándose de la aplicación de las leyes migratorias y la seguridad interna. 

Durante este periodo, se reforzó la seguridad fronteriza con la construcción de barreras físicas a lo largo de la frontera sur, como lo establece la Ley de Cercado Seguro de 2006. 

Además, la Operación Streamline resultó en procesamientos penales más rápidos para los inmigrantes que cruzaban la frontera sin documentos, contribuyendo al aumento de las deportaciones. 

A pesar de los intentos de reforma migratoria, como la Comprehensive Immigration Reform Act de 2007, que no fue aprobada, las deportaciones continuaron siendo una prioridad.

Finalmente, la presidencia de Barack Obama (2009-2017) también estuvo marcada por un alto número de deportaciones, a pesar de su intento por enfocarse en la protección de ciertos grupos, como los jóvenes inmigrantes. Durante su mandato, más de 5 millones de personas fueron deportadas. 

La administración de Obama recurrió a políticas como la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que hasta la fecha otorga permisos de trabajo y protección contra la deportación a jóvenes inmigrantes que llegaron al país siendo niños. 

Sin embargo, las deportaciones continuaron, priorizando a aquellos con antecedentes penales a través del Priority Enforcement Program (PEP). Aunque intentó aplicar la Acción Diferida para la Responsabilidad Parental (DAPA) en 2014, esta política fue bloqueada por los tribunales y nunca entró en vigor.

Illegal aliens are returned to Ecuador in a flight from El Paso, Texas. Jan. 28, 2025.

Estas tres administraciones influyeron significativamente en el panorama migratorio estadounidense, con políticas que dieron lugar a deportaciones masivas. 

Aunque las políticas de los presidentes más recientes mantuvieron activas las leyes y acciones en favor de la deportación las cifras alcanzaron números significativos, en el año fiscal 2020, la pasada administración Donald Trump (2017-2021) registró aproximadamente 600,000 deportaciones, con un pico de 347, 280 expulsiones en 2019. 

Mientras bajo el mandato de Joe Biden (2021-2025), en el año fiscal 2024, alcanzó un récord de 271,484 deportaciones. 

En conjunto, cada presidente dejó su marca en las leyes y acciones ejecutivas que configuraron el proceso de deportación, generando un impacto profundo en las comunidades inmigrantes y en la seguridad nacional.