SAN DIEGO.- No nos detendremos. Con esa consigna como estandarte, más de 500 trabajadores del Condado de San Diego, acompañados por sus familias, aliados comunitarios y simpatizantes, se congregaron el pasado sábado 12 de abril frente al Centro de Administración del Condado.
No fue solo una manifestación. Fue una declaración clara de dignidad colectiva, de urgencia, y de lucha sostenida.
Fue un mensaje inequívoco dirigido a quienes toman las decisiones: la búsqueda de un contrato justo no se detendrá.
Desde las primeras horas del día, la Pacific Highway fue escenario de una movilización vibrante, con tambores, música, pancartas y una marea morada de camisetas que unificaba el rostro diverso de la fuerza laboral del condado.

En el escenario, se escucharon las voces de líderes sindicales y representantes comunitarios del Consejo Laboral de los Condados de San Diego e Imperial, el Centro de Iniciativas Políticas y Alliance San Diego.
Todos coincidieron en un mismo llamado: el condado debe utilizar sus reservas presupuestarias para invertir en su fuerza de trabajo y honrar su compromiso con los servicios públicos.
Los trabajadores que protagonizaron esta jornada cuentan con el respaldo de SEIU Local 221, el sindicato que los representa en las negociaciones con el condado.
Esta organización, parte del Service Employees International Union (SEIU) —el sindicato más grande del país con más de 2.2 millones de afiliados— agrupa en San Diego a más de 13,000 empleados del sector público, de acuerdo con su página web.
De ellos, más de 10,000 integran áreas críticas como servicios de salud, servicios sociales, enfermería registrada, alimentación y una amplia gama de funciones esenciales.
Son quienes atienden a los enfermos, alimentan a quienes más lo necesitan, acompañan a las familias en situación de vulnerabilidad y sostienen los programas comunitarios que mantienen el tejido social del condado. Su trabajo, aunque indispensable, se desarrolla en un entorno cada vez más incierto.
El contexto económico actual agrega tensión a la mesa de negociaciones ya que el Condado de San Diego enfrenta un déficit presupuestario proyectado de 138,5 millones de dólares para el próximo año fiscal.
Está previsto que el próximo 1 de mayo se publique el presupuesto recomendado, dando inicio a un período de comentarios públicos y audiencias en las que sin duda se volverá a escuchar la voz de este grupo.
La adopción del presupuesto final se espera para el próximo 24 de junio, fecha que marcará un punto de inflexión en la batalla por los recursos públicos y la justicia laboral.
En medio de esta situación, la propuesta inicial del equipo de negociación de SEIU Local 221 exige aumentos salariales anuales superiores al 10%, financiamiento completo de estudios de equidad por tres años, mejoras en el crédito flexible, solución al problema estructural del nivel D, y más de 100 primas y bonificaciones para responder a las condiciones particulares de diferentes roles y ubicaciones.
La respuesta del condado, sin embargo, ha sido considerada por el sindicato como insuficiente. Hasta ahora, solo ha ofrecido cubrir el 50% del costo de los estudios de equidad, mantener el statu quo en materia de beneficios flexibles con un modesto aumento del 5%, y no ha proporcionado respuesta concreta en temas clave como aumentos generales de salario, nivel D o primas por especialidad.
Durante el Súper Rally, además de las intervenciones y la movilización, se lanzó una petición pública dirigida a la Junta de Supervisores para que utilice las reservas presupuestarias como herramienta de inversión en las personas que mantienen al condado en funcionamiento.
La acción se reforzó con una marcha conjunta junto a Catholic Charities, San Diego Organizing Project y PICO California, que cerró la Pacific Coast Highway bajo el lema “Viajando con inmigrantes, defendiendo a los vulnerables”.
La lucha por la justicia laboral se entrelazó así con otras causas sociales y comunitarias.
Como cierre de la serie de acciones, el lunes 14 de abril, las paredes del Centro Administrativo amanecieron cubiertas con carteles que repetían el mismo mensaje: la lucha sigue, y no habrá descanso hasta alcanzar un contrato justo.

La estrategia fue clara: visibilidad, presión constante y una narrativa unificada.
En este contexto económico y político complejo, los trabajadores organizados bajo SEIU Local 221 han dejado en claro que no aceptarán recortes que comprometan la calidad de los servicios ni su dignidad como profesionales.

Reclamaron inversión, respeto y compromiso. Y lo hicieron con una sola voz que resuena más allá del asfalto y los muros: No nos detendremos.


