LOS ANGELES —El exboxeador profesional Julio César Chávez Jr., ciudadano mexicano con orden de aprehensión vigente en su país por delitos relacionados con la delincuencia organizada y tráfico de armas, municiones y explosivos fue deportado a México por Agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
La deportación se realizó el 18 de agosto a través del puerto de entrada de Nogales, Arizona, después de que el exdeportista fuera detenido en Los Ángeles el pasado 3 de julio.
De acuerdo con las autoridades, Chávez Jr. mantenía vínculos con el Cártel de Sinaloa, organización criminal señalada como terrorista extranjera por el gobierno estadounidense.
“Chávez es una amenaza pública con antecedentes criminales graves y con una orden de arresto activa en México. Nunca debió haber estado en Estados Unidos”, declaró Ernesto M. Santacruz Jr., director de la oficina de ICE en Los Ángeles.
El excampeón mundial de boxeo, hijo del histórico pugilista Julio César Chávez, había ingresado a Estados Unidos en agosto de 2023 con una visa de turista, válida hasta febrero de 2024. Posteriormente solicitó la residencia permanente a través de un matrimonio con una ciudadana estadounidense que, según los registros oficiales, mantenía nexos previos con la familia de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

En diciembre de 2024, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos alertó a ICE sobre el riesgo que representaba el exboxeador, al detectarse información fraudulenta en su solicitud migratoria. No obstante, en enero de 2025 se le permitió reingresar por el puerto de San Ysidro bajo condición de “parole”.
Su historial en Estados Unidos incluye una condena en 2012 por conducir bajo los efectos del alcohol y, más recientemente, cargos por posesión ilegal de armas de asalto y fabricación de un rifle de cañón corto en 2024. En México, desde enero de 2023, pesa sobre él una orden de arresto por delitos de delincuencia organizada relacionados con tráfico y fabricación de armamento.
Tricia McLaughlin, subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), señaló que la deportación envía un mensaje contundente: “Este afiliado del Cártel de Sinaloa fue identificado como una amenaza. Bajo esta administración, ningún criminal, sin importar su fama, está por encima de la ley. Vamos a encontrarlos y enfrentarán consecuencias”.
La entrega de Chávez Jr. a las autoridades mexicanas refuerza la cooperación bilateral en materia de seguridad y marca un nuevo episodio en la relación entre el deporte y la delincuencia organizada en el contexto fronterizo.

