Los golpes repetidos en la cabeza, frecuentes en deportes de contacto, generan daños cerebrales mucho antes de que aparezcan los signos clínicos de la encefalopatía traumática crónica (ETC), asi lo advirtió un estudio reciente respaldado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).
Los resultados revelan pérdida prematura de neuronas, inflamación y alteraciones en los vasos sanguíneos de atletas jóvenes y de mediana edad, de acuerdo con un comunicado oficial.
La investigación, realizada por especialistas de la Universidad de Boston, el Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos y otras instituciones, analizó tejido cerebral post mortem de deportistas menores de 51 años, en su mayoría exjugadores de fútbol americano.
Los científicos encontraron una pérdida de hasta 56% de cierto tipo de neuronas en áreas del cerebro expuestas a impactos constantes, incluso en atletas que no mostraban acumulación de tau, la proteína asociada a la ETC.
“Estos cambios cerebrales tempranos podrían ayudar a diagnosticar y tratar la enfermedad antes de lo que es posible actualmente”, señaló el Dr. Walter Koroshetz, director del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, en declaraciones incluidas en el comunicado.
El equipo también observó la activación progresiva de la microglía, células inmunitarias del cerebro que responden al daño, así como modificaciones en los vasos sanguíneos, incluyendo engrosamiento y patrones genéticos ligados a inflamación y falta de oxígeno. Los investigadores sugieren que esta interacción entre microglía y vasos podría ser clave en la evolución de la enfermedad.
Para el Dr. Richard Hodes, director del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, lo relevante es que los cambios detectados son “drásticos” y aparecen en atletas jóvenes sin signos visibles de ETC, lo que abre la posibilidad de diseñar estrategias de prevención y reducir riesgos futuros de demencia.
Los hallazgos aportan evidencia de que el daño cerebral por impactos repetidos comienza mucho antes de lo que se creía, reforzando la preocupación sobre la seguridad de los deportes de contacto y la necesidad de intervenciones tempranas para proteger la salud cerebral de los jugadores.

