“Oh my God. I have no words… thank you so much. I hope you understand this is an achievement of a whole society. I am just one person” (¡Dios mío! No tengo palabras… muchísimas gracias. Espero que entiendas que este es el logro de toda una sociedad. Soy solo una persona), fueron las primeras palabras de María Corina Machado al recibir la llamada del Comité Nobel Noruego, que le anunció oficialmente que había sido seleccionada como ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025.
El comité explicó que el reconocimiento se le otorga “por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.

El presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, la describió como “una figura unificadora clave en una oposición que antes estaba profundamente dividida, una oposición que encontró un terreno común en la exigencia de elecciones libres y un gobierno representativo”.
La ceremonia oficial de entrega está prevista para el 10 de diciembre en Oslo, Noruega. Con este galardón, Machado se convierte en la vigésima mujer en recibir el Premio Nobel de la Paz desde su creación en 1901.
Nacida en Caracas el 7 de octubre de 1967, María Corina Machado es ingeniera industrial con formación en finanzas. En los años 2000 cofundó la organización ciudadana Súmate, dedicada a la defensa de la participación y el monitoreo electoral.
En 2010 fue electa diputada con una de las votaciones más altas del país, pero en 2014 perdió su curul en medio de señalamientos de arbitrariedad política.
En 2023 ganó las primarias de la oposición venezolana con amplio respaldo popular, aunque fue inhabilitada para competir en las elecciones presidenciales de 2024.
Pese a las amenazas y la persecución, decidió permanecer en Venezuela, lo que el Comité Nobel destacó como un ejemplo de coraje civil.
A lo largo de su carrera ha defendido reformas económicas de corte liberal, incluida la privatización de empresas estatales como PDVSA, combinadas con programas sociales para los sectores más vulnerables.
Su activismo le ha costado el exilio o encarcelamiento de colaboradores cercanos, pero también le ha otorgado reconocimiento internacional como una de las voces más firmes contra el autoritarismo en América Latina.
La decisión del Comité Nobel ha generado reacciones diversas. Mientras líderes y organizaciones pro democracia celebran el premio como un respaldo a la lucha del pueblo venezolano, algunos sectores internacionales lo consideran un gesto con implicaciones políticas.
Machado, por su parte, insistió en que el premio no es personal: “Este galardón pertenece a Venezuela y a todos los que nunca se han rendido”.

