La ampliación provisional de 10 millones de galones por día en la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales de South Bay ya está en operación y comienza a aliviar la carga que el río Tijuana impone desde hace años a las comunidades del sur del condado. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), este incremento de capacidad está reduciendo las descargas que llegan desde Tijuana y disminuyendo la exposición a olores nocivos en áreas habitacionales y recreativas de San Diego. La agencia atribuyó este avance a una aceleración del cronograma: una obra prevista para dos años se concluyó en apenas 100 días.
La actualización pública, elaborada por la EPA en coordinación con la Comisión Internacional de Límites y Aguas de Estados Unidos (USIBWC), detalla una serie de acciones que buscan ofrecer beneficios sostenibles a ambos lados de la frontera. Entre ellas destaca el inicio, por parte de México, de la construcción de la primera fase de las compuertas del río Tijuana, un sistema de colectores que pretende contener basura, aguas negras y sedimentos antes de que crucen hacia territorio estadounidense. Según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el proyecto se financia con recursos estatales y federales y forma parte de los compromisos del Minuto 328.
El informe también señala que un grupo de trabajo binacional logró reducir en nueve meses los plazos para varios proyectos clave, lo que permitirá adelantar rehabilitaciones de colectores e interceptores en Tijuana y acelerar mejoras que impactan directamente la calidad del agua que fluye hacia San Diego. Estas obras, según la actualización, son esenciales para disminuir descargas transfronterizas que afectan playas y zonas recreativas del sur del condado.
En el ámbito tecnológico, la USIBWC completó un proyecto piloto de ozonización con nanoburbujas para tratar descargas del río Tijuana. La dependencia afirmó que los resultados preliminares servirán de base para planificar una ampliación acelerada de 50 millones de galones por día en la planta de South Bay, una medida que podría reducir episodios de contaminación y mejorar la calidad del aire y del agua en comunidades colindantes.
La EPA y la SEMARNAT desarrollan además estrategias de operación y mantenimiento para asegurar que la infraestructura financiada por ambos países tenga continuidad y no pierda eficacia con el tiempo. La agencia estadounidense señaló que una sólida planificación de estos costos es clave para garantizar que las mejoras se mantengan estables y beneficien a las comunidades que dependen de estas obras.
Mientras tanto, las secciones estadounidense y mexicana de la Comisión Internacional de Límites y Aguas entraron en la fase final de negociación de un nuevo “Minuto”, el tratado que definirá responsabilidades, plazos y compromisos financieros hacia una solución sostenida. Según la EPA, el objetivo es contar con un marco que considere el crecimiento poblacional en la cuenca del río Tijuana y prevenga nuevos episodios de contaminación.
Los trabajos programados entre 2026 y 2027 incluyen rehabilitaciones clave en colectores como Insurgentes, Matadero, Poniente, Oriente y Carranza, además de mejoras en las plantas Arturo Herrera y La Morita. El acuerdo establece como fecha límite el 31 de diciembre de 2027 para completar todos los proyectos del Minuto 328.
La EPA sostuvo que esta actualización cumple con su obligación de transparencia y que los avances reportados buscan mejorar la calidad de vida en ambos lados de la frontera. Según la agencia, los efectos ya comienzan a sentirse en la reducción de descargas, la mejora del tratamiento de aguas y la mitigación de olores que por años han afectado a residentes del área de San Diego.

