Texto de Aida Bustos/thesoutherncross.org
SAN DIEGO — Personas de fe de todas las edades y razas recorrieron las calles de Barrio Logan, donde agentes de ICE han detenido a miembros de la comunidad, para exigir que todos los inmigrantes sean tratados con dignidad y justicia.
La procesión, denominada “De pie por todo lo sagrado”, fue encabezada por el obispo católico de San Diego, Michael Pham, junto con otros líderes religiosos. Inició la tarde del 25 de enero en el Parque César Chávez, a la orilla de la bahía, y concluyó casi una milla después en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe.

El obispo Pham estuvo acompañado por los obispos auxiliares Ramón Bejarano y Felipe Pulido, así como por sacerdotes, diáconos, religiosas y seminaristas de la diócesis.
“Nos reunimos para decir que el miedo no tendrá la última palabra”, expresó el obispo Pulido en la oración inicial. “Nos reunimos para proclamar que la vida humana es sagrada: sagrada en el vientre, sagrada en cada etapa, sagrada en cada persona, sin excepción.
“Ninguna frontera borra la dignidad. Ningún documento define el valor”.
Los participantes se extendieron por varias cuadras mientras avanzaban por la zona mayormente industrial atravesada por el tranvía. Portaban pancartas con mensajes como “Ama al extranjero como a ti mismo” (Lev 19,34), “Hablamos por quienes no pueden” y “Ver a Dios en todas las personas”.
A lo largo del recorrido se detuvieron en cuatro puntos donde personas habían sido detenidas por agentes de ICE y escucharon oraciones dirigidas por líderes de fe cristianos, judíos y musulmanes. Los sitios fueron la Escuela Primaria Perkins, Alpha Project, Father Joe’s Villages y la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe.
“Les pedimos que oren por las personas detenidas en esos lugares, por las familias y comunidades que las aman, y por quienes cumplen órdenes de un sistema que está siendo cruel e inhumano”, dijo el sacerdote jesuita Scott Santarosa, de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.
Estimó que hasta 1,000 personas asistieron al evento, coordinado por el San Diego Organizing Project (SDOP).
La caminata fue la acción más reciente organizada por el SDOP, la parroquia y la diócesis para apoyar a familias inmigrantes indocumentadas y oponerse a la campaña de deportaciones masivas impulsada por el gobierno federal. Varios oradores mencionaron a Alex Pretti, el enfermero que fue abatido a tiros un día antes por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota.

El sacerdote jesuita Hung Nguyen abrió el evento a las 4 p.m., mientras los fieles se congregaban alrededor de un pequeño quiosco del parque.
“Estamos aquí como personas de fe y de espíritu para defender todo lo que es sagrado”, comenzó, hablando en inglés y español. “Estamos con nuestros hermanos y hermanas inmigrantes. Estamos de pie por la dignidad y la justicia.
“Estamos de pie por el poder de nuestro amor colectivo por nuestra gente, nuestro condado y nuestro país.
“Lloramos la muerte innecesaria de nuestra hermana, Renee Good, y de nuestro hermano, Alex Pretti, creyentes en la libertad y defensores de los más vulnerables”.
Reconoció que muchos de los presentes sentían dolor, enojo, frustración y miedo.
“En esta procesión caminamos con todas las emociones que traemos”, dijo. “Y queremos proclamar que nuestras calles son sagradas, que nuestros vecindarios son sagrados y que nuestras vidas son sagradas”.
El obispo auxiliar Pulido dirigió enseguida la oración inicial.
“Muchos de nosotros llegamos a California desde el mismo lugar. Muchos cruzamos la misma frontera. Muchos hablamos el mismo idioma. No vinimos a hacer daño; vinimos a trabajar, a construir, a darles un futuro a nuestros hijos.
“Y, sin embargo, hoy el miedo se cierne sobre nuestras comunidades. Observamos lo que ocurre en Minneapolis. Vemos lo que pasa en todo el país. Y surge una pregunta en nuestros corazones: ‘¿Somos los siguientes?’”.
Señaló que la Palabra de Dios habla directamente a este momento a través del profeta Isaías (9,2), quien anuncia que “el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz”.
“Nos reunimos para decir que el miedo no tendrá la última palabra. Nos reunimos para proclamar que la vida humana es sagrada: sagrada en el vientre, sagrada en cada etapa, sagrada en cada persona, sin excepción.
“Ninguna frontera borra la dignidad. Ningún documento define el valor”.
Indicó que el papa León XIV había condenado la práctica de cazar e intimidar a hombres y mujeres buenos y trabajadores, convirtiendo a vecinos en sospechosos y a familias en objetivos.
“El papa León nos recuerda quién es la Iglesia en momentos como este”, continuó el obispo Pulido, al referirse a la primera encíclica del pontífice, “Dilexi Te”.
“La Iglesia no es una fortaleza; es una madre. Cuando el mundo ve amenazas, ella ve hijos. Cuando se levantan muros, ella construye puentes, y sabe que el Evangelio solo es creíble cuando se vive con cercanía, misericordia y acogida.

“Seamos claros: cuando se rechaza a un migrante, se rechaza al mismo Cristo. Cuando se desgarra a una familia, el Cuerpo de Cristo es herido. Cuando el miedo gobierna nuestras calles, la luz del Evangelio exige elevarse aún más.
“Por eso, hoy oramos al reunirnos… Abre nuestros ojos para ver a Cristo en el migrante, en el refugiado, en el rechazado. Y danos el valor para estar donde Tú estás, hablar como Tú hablas y amar como Tú amas”.
El obispo Pham se dirigió a los participantes al final de la caminata, en las escalinatas frontales del templo, mientras caía la noche.
“Caminamos juntos en solidaridad unos con otros”, afirmó. “Somos una sola familia, la familia humana”.
Compartió fragmentos del mensaje especial emitido en noviembre por los obispos de Estados Unidos, quienes alzaron su voz de manera colectiva contra las “deportaciones masivas indiscriminadas” llevadas a cabo por las autoridades federales.
Posteriormente habló el obispo auxiliar Bejarano.
“Hoy estamos poniendo nuestra fe en acción”, dijo. “Miren a su alrededor y observen la diversidad de quienes somos. Así es como nuestro Creador quiso que fuéramos: unidos a través de todas nuestras hermosas diferencias. Estamos juntos defendiendo todo lo que es sagrado”.

