Han pasado 28 años desde la desaparición de Amy Lynn Bradley, uno de los casos más enigmáticos registrados en alta mar y que, hasta marzo de 2026, continúa sin resolverse.
La joven, nacida el 12 de mayo de 1974 en Petersburg, Virginia, desapareció la madrugada del 24 de marzo de 1998 mientras viajaba con su familia a bordo del crucero Rhapsody of the Seas, operado por la compañía Royal Caribbean International. El barco realizaba un recorrido por el Caribe tras haber zarpado de San Juan, Puerto Rico, con escalas en Aruba y Curazao.
De acuerdo con los reportes, Bradley fue vista por última vez en el balcón de su camarote durante la madrugada, poco antes de que la embarcación llegara a Curazao. Horas después, su familia notó su ausencia. A pesar de las búsquedas realizadas en el barco y en las inmediaciones, no se encontró rastro de la joven, lo que dio inicio a una investigación que se ha extendido por décadas.
Las circunstancias de su desaparición han alimentado múltiples hipótesis, desde una caída accidental al mar hasta la posibilidad de un crimen. Sin embargo, ninguna ha sido confirmada de manera concluyente. El caso se ha mantenido activo en agencias federales, incluyendo el Federal Bureau of Investigation, que ofrece una recompensa de hasta 25 mil dólares por información que permita esclarecer lo ocurrido.
Como parte de los esfuerzos por localizarla, las autoridades han difundido imágenes con progresión de edad, que muestran cómo podría lucir Bradley, alrededor de los 42 años —estimación realizada años atrás como referencia visual para el público. Estas representaciones buscan reactivar pistas en un caso donde el paso del tiempo ha sido uno de los principales obstáculos.
Bradley medía aproximadamente 1.67 metros, pesaba 54 kilogramos, tenía cabello castaño corto y ojos verdes. Entre sus señas particulares destacan varios tatuajes, incluyendo un demonio de Tasmania con un balón de baloncesto en el hombro, un sol en la parte baja de la espalda, un símbolo chino en el tobillo derecho y una lagartija en el ombligo. Actualmente estaría por cumplir 52 años de edad.
A más de dos décadas de su desaparición, el caso de Amy Lynn Bradley permanece abierto, sostenido por la persistencia de su familia y por la esperanza de que nuevas pistas permitan, finalmente, conocer su destino. Las autoridades reiteran el llamado a cualquier persona que cuente con información a comunicarse con oficinas del FBI en San Diego al (858) 320-1800, en tips.fbi.gov o en las representaciones diplomáticas de Estados Unidos.

