En el marco del próximo Día de las Madres, organizaciones comunitarias, redes de acompañamiento y colectivos binacionales impulsan la jornada “Madres a través de las fronteras”, una iniciativa que busca visibilizar el impacto de la separación familiar en contextos migratorios y expresar solidaridad con madres detenidas, deportadas o separadas de sus hijos en Estados Unidos y México.
Para ello se iniciará una campaña de recolección de flores el jueves 7 de mayo, enfocada en la donación de flores amarillas —como rosas, lirios, girasoles y narcisos—, las cuales, de acuerdo con los promotores, representan la amistad, la calidez y la esperanza. “Las flores simbolizan la solidaridad entre fronteras y nos recuerdan la valentía necesaria para organizarse y luchar por un futuro más justo”, explicaron.
De acuerdo con los organizadores, miles de personas permanecen actualmente en centros de detención estatales y locales del país, mientras que en México autoridades y organizaciones civiles mantienen activos albergues temporales y espacios de atención para personas deportadas recientes, además de una red de refugios informales que opera a lo largo de su territorio.
“Este Día de las Madres queremos recordar la humanidad de quienes han sido separadas de sus familias. No son cifras, son historias vivas de amor, dolor y resistencia”, señalaron los organizadores de la iniciativa binacional que contempla la entrega de miles de flores como un gesto simbólico de acompañamiento y solidaridad transfronteriza durante ese fin de semana.
La convocatoria también busca sumar voluntarios para encabezar entregas de flores en distintos centros de detención y albergues durante la jornada.
Entre los contactos de coordinación se encuentran Robert Vivar, director de Comunidad de Luz, a quien se le puede escribir a director@comunidaddeluz.org, y Tania Mendoza, de Friends of Friendship Park, en visitmx@friendshippark.org.
En el corazón de esta iniciativa se encuentra The Border Church / La Iglesia Fronteriza, un ministerio interdenominacional que desde el muro Tijuana–San Diego acompaña a personas afectadas por la migración, ofreciendo presencia espiritual y acompañamiento en un espacio de división física pero también de conexión humana.
“Cada semana en la frontera hay momentos que permanecen mucho después de que termina el encuentro. Familias que rezan a través del muro, voces que se encuentran entre rejas, y una fe que insiste en permanecer”, describe el ministerio en su mensaje comunitario.
La organización enfatiza que su labor no se limita al culto religioso, sino al acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad, promoviendo la paz, la amistad y la transformación social en la frontera.
En medio del creciente debate migratorio actual, esta jornada busca poner el foco en el impacto humano de la separación familiar y en la necesidad de construir puentes simbólicos entre comunidades divididas por políticas y fronteras físicas.
“En medio de la separación, seguimos encontrando maneras de amar, de acompañar y de permanecer presentes unos para otros”, concluyen los organizadores.

