“El uso de tecnología y redes financieras clandestinas muestra la evolución de estas organizaciones”, señaló Akil Davis, representante del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en Los Ángeles. Foto: U.S. Attorney's Office for the Central District of California

Una amplia operación federal en el sur de California derivó en la detención de 43 presuntos integrantes y colaboradores de la llamada Mexican Mafia, una organización criminal con fuerte influencia en pandillas latinas y que, según autoridades, mantiene vínculos con dinámicas delictivas que cruzan la frontera con México.

Las detenciones se realizaron en distintos puntos del condado de Orange County, incluyendo Anaheim y Santa Ana, donde fiscales federales presentaron tres acusaciones formales por delitos que van desde asociación delictuosa (racketeering) hasta secuestro, narcotráfico, extorsión y homicidio.

De acuerdo con los expedientes judiciales, la estructura operaba una red compleja que incluía la distribución de fentanilo y metanfetamina, el control de negocios de apuestas ilegales y la imposición de “cuotas” a comerciantes y operadores clandestinos. Parte de estas actividades eran dirigidas desde centros penitenciarios, lo que evidencia —según especialistas— la capacidad de este tipo de grupos para mantener control territorial incluso desde prisión.

Las autoridades identifican a Luis Cardenas como uno de los principales coordinadores.

Entre los detenidos figuran presuntos operadores clave como Jaime Alvarado, Karina Cesena y Mario Flores, señalados como enlaces directos con mandos superiores recluidos. Las autoridades identifican a Luis Cardenas como uno de los principales coordinadores, quien, pese a estar encarcelado, habría dirigido operaciones mediante teléfonos celulares de contrabando y aplicaciones de mensajería cifrada.

“El uso de tecnología y redes financieras clandestinas muestra la evolución de estas organizaciones”, señaló Akil Davis, representante del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en Los Ángeles. Por su parte, el fiscal federal Bill Essayli subrayó que los cargos reflejan “una estructura violenta que afecta directamente a las comunidades”.

La acusación de 66 cargos detalla que la organización no solo traficaba drogas —incluyendo heroína y cocaína— sino que también utilizaba moteles y viviendas como centros de operación. En uno de estos sitios, el Akua Inn de Anaheim, se documentó un homicidio en febrero de 2025 presuntamente vinculado al grupo.

Las autoridades también señalan que el grupo recurría a secuestros y agresiones contra personas que incumplían reglas internas o pagos de extorsión. Uno de estos casos ocurrió en marzo de 2025, cuando, según la investigación, se ordenó el plagio de un trabajador relacionado con una casa de apuestas ilegal.

Durante los operativos se aseguraron más de cuatro kilogramos de fentanilo, más de 54 kilogramos de metanfetamina, armas de fuego y dinero en efectivo. Para investigadores financieros, el decomiso confirma la dimensión económica del grupo, que utilizaba redes de efectivo para ocultar ganancias y sostener su operación.

“El seguimiento del dinero permite golpear directamente la capacidad operativa de estas estructuras”, afirmó Darren Lian, al referirse a la intervención de unidades especializadas en delitos fiscales.

Aunque la Mexican Mafia es una organización surgida en prisiones de Estados Unidos, su influencia se extiende a comunidades con alta población de origen mexicano y mantiene conexiones con economías ilícitas que impactan ambos lados de la frontera. Analistas consideran que casos como este reflejan cómo el crimen organizado ha adoptado modelos híbridos, combinando estructuras carcelarias, pandillas locales y redes transnacionales.

Los acusados enfrentarán audiencias en cortes federales en las próximas semanas. De ser encontrados culpables, varios podrían enfrentar cadena perpetua e incluso la pena de muerte en casos relacionados con homicidio.