La San Diego Police Officers Association advirtió un aumento del 66% en homicidios y del 6% en robos en comparación con el mismo periodo del año anterior durante el primer trimestre de 2026.
A lo anterior se suman la salida de más de 70 oficiales del Departamento de Policía de la ciudad de San Diego, así como la propuesta de reducir posiciones juramentadas en el presupuesto 2027, factores que —según la asociación— incrementan la presión sobre el sistema de seguridad pública.
A este panorama se suman episodios recientes que reflejan la dimensión operativa del problema. Durante recientes fines de semana, el Departamento de Policía de San Diego (SDPD) operó, según reportes internos, con decenas de agentes menos que el umbral mínimo propio del departamento.
La consecuencia directa, advierte la Asociación en sus redes sociales, es que las llamadas de servicio se acumulan, no solo durante horas, sino en algunos casos por más de un día. Esta situación afecta directamente los tiempos de respuesta, la carga de trabajo de los oficiales y la percepción de seguridad en la ciudad.
En términos estructurales, el SDPD cuenta actualmente con alrededor de 1.846 oficiales juramentados, frente a una meta presupuestada cercana a 2.000 agentes, lo que mantiene una brecha de entre 150 y 200 agentes.
En una entrevista, el teniente César Jiménez, vocero del SDPD, respondió a cuestionamientos clave sobre el impacto de esta situación.

¿Cómo evalúa la ciudad la cobertura policial actual en comunidades residenciales y zonas comerciales?
“El Departamento determina al personal con base en el número de llamadas de servicio y el tiempo que toma responderlas”. Bajo este modelo, explicó Jiménez, se estima que deberían operar con alrededor de 324 oficiales en turno diarios, aunque reconocen que con frecuencia están por debajo de esa cifra.
¿Qué riesgos específicos representa esta escasez de oficiales?
El principal impacto se refleja en los tiempos de respuesta. Aunque las emergencias críticas —clasificadas como “Priority Zero”— continúan atendidas en menos de siete minutos, los incidentes de menor prioridad pueden presentar retrasos, lo que podría afectar la percepción de seguridad tanto en zonas habitacionales como en comerciales.
¿Cómo afecta esta falta de personal la capacidad de respuesta?
Jiménez indicó que, ante la alta demanda de servicios, el Departamento prioriza los recursos disponibles. Esto implica que, mientras las emergencias reciben atención inmediata, otros llamados pueden enfrentar tiempos de espera más prolongados debido a la carga operativa.
Ante la dependencia de horas extra, ¿cómo se ven impactadas la continuidad y eficiencia de los patrullajes?
Para compensar la escasez, el SDPD recurre a horas extra; sin embargo, este recurso solo cubre el equivalente a unos 25 oficiales adicionales por día. Si bien contribuye a sostener la operación, también plantea desafíos en términos de eficiencia y de carga laboral acumulada.
¿Con qué medidas buscan garantizar niveles adecuados de seguridad pública?
El Departamento evalúa constantemente cómo gestionar el volumen de llamadas con los recursos disponibles. Entre las estrategias se incluyen la priorización de incidentes por nivel de urgencia y el uso de tecnología para mejorar los tiempos de respuesta, manteniendo el enfoque en la seguridad pública y en la protección de los oficiales.
En ese sentido, Jiménez subrayó que la situación de San Diego no es aislada, sino parte de una tendencia nacional en la que las corporaciones policiales enfrentan desafíos simultáneos de personal, aumento de la demanda de servicios y presión sobre los tiempos de respuesta.
BAJO ESCRUTINIO
El tema también ha cobrado relevancia en el ámbito político. El Concejo de San Diego revisa la propuesta presupuestal para el año fiscal 2027 en medio de preocupaciones por la retención de personal y la capacidad de respuesta.
La concejal Marni von Wilpert advirtió que cualquier recorte del presupuesto policial afectaría directamente a los oficiales, los tiempos de respuesta y los recursos operativos, y subrayó la necesidad de mejorar los salarios y las condiciones laborales para retener personal.
Por su parte, el concejal Raúl Campillo señaló que los tiempos de respuesta para llamadas de alta prioridad ya superan en promedio los 40 minutos, mientras que la concejal Vivian Moreno coincidió en que los recortes podrían agravar la situación de seguridad pública.
PRESIÓN EN EL 911
Paralelamente, el SDPD ha destacado la creciente presión sobre su sistema de emergencias. En una publicación del 16 de abril, el Departamento informó que su centro de despacho atiende más de 1,4 millones de llamadas de servicio al año, de las cuales más de la mitad son al 911.
La corporación señaló que este centro es el segundo más activo del sur de California y que sus operadores trabajan las 24 horas para coordinar la respuesta de policías, bomberos, paramédicos y salvavidas.
Si bien los datos se dieron a conocer como parte de un reconocimiento, en el marco de la National Public Safety Telecommunicators Week (12–18 de abril), al papel clave de quienes sostienen la primera línea de respuesta en situaciones de alta presión, también se dejaron ver los desafíos del departamento en su día a día.

