SAN DIEGO.- Hubo un tiempo en que Erica Alfaro no podía imaginarse graduándose de una universidad, mucho menos escribiendo un libro sobre su propia historia.
“Durante muchos años pensé que alguien como yo no podía alcanzar grandes sueños”, recuerda.
Nacida en Fresno, California, y criada en Tijuana, México, Alfaro tenía 13 años cuando su familia regresó a Estados Unidos. Su adolescencia estuvo marcada por dificultades académicas. Fue madre adolescente, abandonó la preparatoria y posteriormente vivió durante años violencia doméstica.
“Creía que el éxito estaba reservado para personas con suerte o con una inteligencia extraordinaria, cualidades que yo sentía que no tenía”, cuenta.
La educación terminó convirtiéndose en el punto de inflexión. Alfaro regresó a las aulas y avanzó paso a paso: obtuvo su diploma de preparatoria en New Millennium Charter High School, un título asociado en Psicología de MiraCosta Community College, una licenciatura en Psicología de California State University San Marcos y una maestría en Educación y Consejería de San Diego State University.
Se convirtió así en la primera mujer de su familia en obtener una educación formal y un posgrado. “La educación fue mi boleto para salir de la pobreza y la puerta a muchas oportunidades”, resume.
En 2019, una fotografía convirtió parte de ese recorrido en una imagen que trascendió su historia personal. Alfaro apareció en un campo de fresas junto a sus padres, trabajadores agrícolas, durante su graduación. La imagen se volvió viral y llegó a medios de comunicación de distintos países.
Para Alfaro, sin embargo, el logro no terminó con aquella graduación. “Pasé por momentos muy difíciles y muchas veces quise darme por vencida”, relata. “Un día me prometí que, si lograba alcanzar mis metas a pesar de las adversidades, compartiría mi historia para dar esperanza a otros”.
De esa promesa nació Harvesting Dreams, un libro basado en su recorrido y en la transformación de una mujer que alguna vez dudó de sus propias posibilidades.
Su intención tampoco era presentar el éxito como una meta reservada para quienes logran superar todos los obstáculos. “Más que contar lo que yo logré, quería que cada lector terminara el libro preguntándose: ‘¿Qué puedo lograr yo a pesar de mis circunstancias?’”.
Con el tiempo, incluso el significado del título cambió para ella. “Cosechar nuestros sueños no significa llegar a un destino final. Es un proceso constante de sembrar, crecer, cambiar y, algunas veces, volver a empezar”.
Ese aprendizaje es ahora parte de su trabajo con otras escritoras. Hace un año fundó Rising Latin Authors, una comunidad creada para aumentar la representación latina y compartir conocimientos sobre una industria que ella misma tuvo que aprender prácticamente desde cero. “Mi camino como autora fue muy solitario; cometí muchos errores por no conocer la industria editorial, pero también aprendí muchísimo”, dice.
A Celebrando Latinas 2026, Alfaro llega acompañada por aproximadamente 50 mujeres de esa comunidad. Para ella, el número tiene un significado particular: representa una distancia considerable respecto de la soledad con la que comenzó su propio camino literario.
Como hija de inmigrantes, estudiante de primera generación y mujer latina, Alfaro lleva a sus historias temas como la educación, la familia, la identidad y la resiliencia. Pero también observa una ausencia que, desde su perspectiva, todavía persiste en el mundo editorial. “No existe una sola experiencia de lo que significa ser mujer latina”, señala.

Para ella, hacen falta más historias contadas desde diferentes generaciones, culturas y experiencias, pero también más oportunidades para que las latinas sean quienes las escriban.
La trayectoria de Alfaro comenzó con la búsqueda de una oportunidad para cambiar su propia vida. Hoy, esa búsqueda está dando su fruto. Su propia vida es, en ese sentido, una primera cosecha. Las historias que otras mujeres comienzan a escribir pueden ser la siguiente.