SAN DIEGO.- Una jornada marcada por llamados a la dignidad, la solidaridad y la defensa de los derechos de las personas, ante el incremento de las acciones de control migratorio en la región, tuvo lugar el pasado domingo en Balboa Park para acompañar con una procesión a las comunidades migrantes y refugiadas de San Diego.
De acuerdo con los organizadores “Todos Somos Sagrados” reunió al menos a 20 mil personas entre miembros del clero, familias, organizaciones comunitarias y personas de distintas tradiciones religiosas con motivo del Día Mundial del Migrante y del Refugiado.

Entre los participantes estuvo Pedro Ríos, defensor de los derechos humanos y director del Programa Frontera México-Estados Unidos de American Friends Service Committee (AFSC), además de integrante de la junta directiva de la National Network for Immigrant and Refugee Rights.

“Todos los refugiados, todas las personas migrantes son miembros de nuestras comunidades, son nuestras familias, son personas que trabajan, son obreros y obreras y son personas de fe”, afirmó.
Dijo que la presencia pública de las comunidades y de sus aliados también pretende exigir respeto a la dignidad y a los derechos. “Estamos todos para apoyar, para acompañar este proceso y para exigir un respeto a la dignidad de todos y un respeto a los derechos de quienes enfrentan procesos migratorios”, expresó.
De acuerdo con los datos de ICE obtenidos por el Deportation Data Project de UC Berkeley y UCLA los arrestos migratorios en los condados de San Diego e Imperial se acercaron a 2 mil durante julio de 2026, el registro mensual más alto señalado para la actual administración y 50 por ciento superior al de junio.

Los datos indican además que aproximadamente seis de cada 10 personas detenidas no tenían delitos penales ni cargos pendientes. Ríos sostuvo que detrás de las cifras existen familias que han construido su vida en la región.
“Todos los días se registran operativos de migración, tanto de ICE como de la Patrulla Fronteriza, y sabemos que las familias impactadas son familias migrantes, familias trabajadoras que han radicado aquí por mucho tiempo o algunas por poco tiempo, pero que merecen ser tratadas con respeto”, dijo.

“Sabemos que muchas personas están en peligro de ser detenidas y por eso mismo es la razón por la que nos debemos organizar en colectivos como este para demostrar que las personas afectadas no están solas”, afirmó.
A su juicio, esa organización debe extenderse más allá de las manifestaciones locales. “Vamos a seguir haciendo la lucha para hacer los cambios y mejores políticas para las personas migrantes, no solo en California sino en todo el país”, agregó.
La marcha recorrió aproximadamente 1.1 millas dentro de la zona de Balboa Park donde se mencionaron mensajes comunitarios, reflexiones y una oración interreligiosa de cierre, bajo la organización de la Diócesis Católica Romana de San Diego, San Diego Organizing Project (SDOP) y SEIU Local 221, además de congregaciones y organizaciones comunitarias del condado.
Para Ríos, la respuesta de las comunidades ante los operativos migratorios también pasa por conocer y ejercer derechos. “La recomendación más importante, que es respaldada por la Quinta Enmienda de la Constitución, es la de permanecer callado ante cualquier contacto que tengan con autoridades de migración”, afirmó, al referirse particularmente a personas que se encuentran sin documentos o atraviesan situaciones migratorias vulnerables.
“El derecho a manifestarnos de forma pacífica es fundamental para demostrar nuestro apoyo y mostrar nuestro repudio ante las políticas que se están dando en esta administración”, dijo.

“Seguimos mostrando la defensa para las personas migrantes y por eso estamos aquí”, señaló.
“Es importante que tomemos estas fechas como días claves para reconocer a las personas afectadas por las redadas de migración, a las personas desplazadas por las guerras que se están dando en diferentes partes del mundo”, afirmó.
También hizo referencia a padres y madres que han quedado separados de sus hijos y a personas enviadas a terceros países sin información suficiente sobre cómo podrán reunirse nuevamente con sus familiares.

