La salud intestinal influye en múltiples funciones del cuerpo, desde la digestión hasta el estado de ánimo, señaló la especialista en nutrigenómica y epigenética Michelle Peiret. Según explicó, el equilibrio de la microbiota —el conjunto de bacterias que habitan en el sistema digestivo— es clave para mantener la energía, la inmunidad y el bienestar general.
Peiret advirtió que el consumo excesivo de azúcar es uno de los principales factores que alteran la microbiota intestinal. Este ingrediente, dijo, alimenta bacterias dañinas que desplazan a las benéficas, provocando inflamación, digestiones pesadas y fatiga. “Una dieta alta en azúcar puede desequilibrar la microbiota en tan solo 24 horas”, apuntó. La especialista recomendó reducir los azúcares añadidos y optar por frutas frescas como fuente natural de dulzura.
La falta de fibra también representa un riesgo para la salud intestinal. De acuerdo con Peiret, la fibra es el alimento principal de las bacterias beneficiosas y es esencial para mantener una digestión eficiente y un sistema inmunológico fuerte. Sin embargo, la mayoría de las personas consume menos de la mitad de la cantidad diaria recomendada. Sugirió incluir avena, legumbres, semillas de chía y vegetales en cada comida para mantener activa la flora intestinal.
Sobre el uso de antibióticos, Peiret señaló que si bien estos medicamentos son necesarios en ciertos tratamientos, su uso inadecuado puede debilitar la microbiota. “Los antibióticos eliminan tanto las bacterias malas como las buenas, y el intestino puede tardar meses en recuperarse por completo”, explicó. Recomendó tomarlos solo bajo supervisión médica y acompañarlos con probióticos.
La especialista destacó que una microbiota equilibrada mejora la absorción de nutrientes y retrasa el envejecimiento celular. “Cuando el intestino no está sano, el cuerpo no asimila bien los alimentos, y eso puede reflejarse en el nivel de energía y en la piel”, comentó.
Peiret concluyó que pequeños cambios en la alimentación, como reducir el azúcar, aumentar la fibra y cuidar la flora intestinal después de los antibióticos, pueden transformar la salud de manera significativa. Afirmó que la nutrigenómica demuestra que “no solo somos lo que comemos, sino lo que absorbemos”.

