SAN DIEGO.- Más de 8 dólares podría llegar a costar el galón de gasolina hacia finales de este año, en California, si continúan los cierres de refinerías y los choques de oferta, según un informe con proyecciones económicas difundido esta semana.
Cabe recordar que California sufrió en 2025 el cierre de la refinería en Wilmington propiedad de Phillips 66, además de la reducción temporal de la producción tras el grave incendio en la refinería Chevron de El Segundo, una de las más grandes de la costa oeste, y sumará el inminente cierre de la planta de Benicia, anunciada por Valero para el próximo mes de abril.
Con este panorama, expertos estiman un aumento de hasta 75 % respecto a niveles actuales en el estado, que ya enfrenta una de sus presiones más severas de los últimos años. Este repunte se ha sentido con intensidad en el condado de San Diego, donde el precio promedio del galón regular de gasolina subió 14.8 centavos en un solo día, marcando su alza diaria más pronunciada desde 2022 y acumulando más de 17 días consecutivos de aumentos.
Si bien informes de mercado señalan que la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada a finales de febrero, ha contribuido a un aumento sostenido en los precios del combustible a nivel nacional —con el crudo Brent superando los 100 dólares por barril—, en California prevalecen más bien factores locales que impactan de manera directa el costo de la gasolina.
Con áreas donde el combustible ya supera los $5 dólares por galón, el mercado californiano es particularmente vulnerable a alzas porque ha perdido capacidad de refinamiento local en los últimos años, además de enfrentar estrictas normas ambientales y la falta de una amplia red de oleoductos que lo conecten con otras regiones productoras de crudo, todo ello ha dejado a California más expuesto a interrupciones externas y a importaciones costosas.
Esto no significa que las políticas federales internas no influyan en los precios regionalmente, prueba de ello es que, en el caso de San Diego, el impacto ya es palpable en la economía de los hogares.
El alza acumulada en las últimas semanas, con incrementos que superan los 60 centavos por galón respecto al mes pasado en algunas estaciones, ha llevado a consumidores y pequeñas empresas a enfrentar mayores costos de transporte y logística, un efecto que podría agravarse si no se estabilizan los mercados petroleros globales.

